Francisco rompió con el estereotipo del perfil de la figura del papa, convirtiéndose en el primer líder sudamericano de la Iglesia católica y en el primero no europeo desde el siglo VIII.
Ahora, cada vez hay más esperanza en que su sucesor, que será elegido durante el cónclave de cardenales las próximas semanas, venga de África o de Asia.
Con los numerosos viajes que hizo por todo el mundo, de Mongolia a Papúa Nueva Guinea, y los cardenales que nombró, el jesuita argentino defendió regiones muy alejadas de Roma, durante mucho tiempo olvidadas por la Iglesia.

Un papa no europeo parece una opción lógica si se tiene en cuenta que el catolicismo está ganando terreno en África y en Asia, mientras que en Europa cada vez hay menos gente que va a la iglesia y el número de fieles apenas aumenta.
Además, en el mundo actual, cada vez más complejo, los analistas consideran que una visión inclusiva del mundo y de las competencias diplomáticas serán decisivas en la elección del próximo pontífice, más que su nacionalidad.
El papa más famoso de la Iglesia, San Pedro, venía de Galilea, en el actual Israel, pero la larga lista de pontífices que le siguió fueron principalmente italianos.

Justo después de convertirse en papa, el 13 de marzo de 2013, Francisco bromeó sobre el hecho de que sus compañeros cardenales habían ido a buscarlo «casi al fin del mundo».
Durante su pontificado, el exarzobispo de Buenos Aires trabajó por una Iglesia más inclusiva con quienes viven en las «periferias», ya sea en zonas alejadas geográficamente de Roma o poblaciones durante mucho tiempo ignoradas.
A través de sus viajes por el extranjero y de su defensa abierta de grupos socialmente excluidos, como las personas migrantes y los pobres, Francisco intentó que se escucharan nuevas voces dentro de una institución de más de 2,000 años.
Tendió la mano a quienes estaban «olvidados o infrarrepresentados en la Iglesia universal», analizó R. Scott Appleby, un historiador estadounidense especializado en religiones.
Pero «eso no garantiza, por supuesto, que el próximo papa provenga de los márgenes, de un país que no sea muy conocido o que no esté en Europa», matizó el experto en declaraciones a AFP. Para él, intentar predecir la nacionalidad del próximo papa no es más que un «juego de tontos».







