Su empeño y dedicación en el campo de la biología llevaron a Krissia Saraí Portillo Prieto, de 27 años, a obtener una beca para formarse en el curso de identificación taxonómica de microalgas tóxicas marinas, el cual desarrolló la Universidad de Copenhague, en Dinamarca.
Este curso le permitió obtener la certificación internacional de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (IOC-Unesco).

Fue entrenada para identificar especies de algas marinas nocivas mediante el microscopio de luz. Estas son las causantes de vedas, de la mortandad de peces y tortugas marinas, y de intoxicación en humanos.
Actualmente, Portillo hace su tesis para obtener el título de la Licenciatura en Biología en la Universidad de El Salvador (UES). En el Laboratorio de Toxinas Marinas de este centro de estudios investiga sobre los grupos multifuncionales de fitoplancton y la relación entre las formas morfológicas que tiene el fitoplancton con el ingrediente salino en el golfo de Fonseca, en La Unión.
El fitoplancton está formado por organismos fotosintéticos capaces de producir la energía que necesitan a partir de la luz solar y los nutrientes del agua.
La joven fue seleccionada para integrar un equipo de 16 investigadores de México, Cuba, Venezuela, Estados Unidos, Irlanda, Países Bajos, Suecia y Dinamarca.
«Salió la oportunidad y recibí muchísimo apoyo del Laboratorio de Toxinas Marinas de la UES, y gracias a eso logré aplicar. Pasé por un arduo proceso de selección. Este curso fue financiado por el OIEA, que es el Organismo de Energía Atómica», dijo la estudiante.

Añadió que lo desarrolló durante cuatro meses, de los cuales dos fueron virtuales y dos presenciales. El enfoque se centró en identificar ciertas especies que a simple vista se observan similares, pero un elemento los distingue entre tóxico y no tóxico.
«Una que es propia de Centroamérica es la “Pyrodinium bahamense” (microalga), la encontramos en todas nuestras costas, desde México hasta Centroamérica y esa es tóxica. De hecho, acá hubo mortandad de tortugas [2017] y fue la que se detectó. En el curso se enfocaron en estas especies que presentes en la región», agregó.







