Diez ciudadanos estadounidenses y 80 presos políticos venezolanos fueron liberados por el régimen de Nicolás Maduro después de canjearlos por 252 criminales del Tren de Aragua detenidos en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot).
Se trata de una operación internacional directa entre el Departamento de Estado de Estados Unidos y el régimen de Maduro, en la que El Salvador apoyó al mantener en resguardo a los pandilleros que Estados Unidos detuvo.
«Quiero iniciar agradeciendo a mi buen amigo, el presidente Bukele. Nuestros países han construido una relación larga y exitosa juntos […]. Lo que usted ha hecho aquí con nuestro presidente Donald Trump, con nuestro secretario de Estado, Marco Rubio, es lograr el regreso a casa de 10 ciudadanos estadounidenses, y no hay nada más importante en el mundo para nosotros», afirmó el enviado presidencial especial para Asuntos de Rehenes de Estados Unidos (EE. UU.), Adam Boehler, cuando se reunió el viernes pasado con el presidente Nayib Bukele.
Estos ciudadanos estadounidenses eran rehenes del Gobierno de Venezuela, que justificaba que los tenía a la orden de la justicia «por su comprobada participación en delitos graves contra la paz», pero con acusaciones infundadas.
Por ejemplo, en el caso de Wilbert Joseph Castaneda, el entonces ministro del Interior, Diosdado Cabello (ahora vicepresidente), lo señaló como el «jefe» de un grupo de mercenarios extranjeros que iba a ejecutar actos «terroristas», como asesinar a Maduro y a otros dirigentes del chavismo.
Otro de los liberados, Lucas Hunter, de 37 años, fue secuestrado en enero pasado por guardias fronterizos venezolanos mientras vacacionaba en Colombia, y lo acusaron falsamente de estar involucrado en un golpe de Estado.
Estados Unidos negó que hubiese algún plan para derrocar al régimen chavista. A Venezuela solo le interesó secuestrar extranjeros para luego intercambiarlos.
Hubo 80 venezolanos liberados que eran presos políticos por ser opositores al régimen de Maduro y buscar un cambio democrático para su país.
En cambio, los integrantes de la organización criminal transnacional Tren de Aragua que estaban detenidos en el Cecot cometieron robos violentos, violaciones y asesinatos, según las acusaciones.
El régimen de Maduro defendió a estos criminales y montó una campaña de mentiras en contra de El Salvador para tratar de engañar sobre malos tratos, cuando todo el mundo sabe que el chavismo viola los derechos humanos, encarcela a disidentes y ha sumido en la miseria a un pueblo que vive sobre una de las mayores reservas mundiales de petróleo, reacciones que han originado el mayor éxodo de la historia latinoamericana.





