«Sí, juro», expresó Kast en una ceremonia solemne ante el pleno del Congreso en la ciudad de Valparaíso, a 110 km de Santiago, en la que relevó al mandatario izquierdista Gabriel Boric, en el poder en los últimos cuatro años.
Kast, de 60 años, llega con la promesa de mano dura frente a la delincuencia y la inmigración irregular, las dos mayores preocupaciones de los chilenos, con la instauración de un «gobierno de emergencia».
«Las cosas van a cambiar», dijo a la prensa este miércoles, minutos antes de convertirse en el nuevo mandatario.
Los chilenos abandonaron en los últimos años el anhelo de una nueva Constitución surgido con el estallido social de 2019. Boric fue uno de los principales impulsores de ese proceso que fracasó tras dos intentos de reforma.
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El discurso de orden de Kast atrae a chilenos que buscan un freno a la delincuencia.
«Mis expectativas son esperanzadoras con Kast. Llevamos muchos años con mucho vandalismo y mucha delincuencia en Chile», dice a la AFP el vendedor José Miguel Uriona, de 65 años, en Valparaíso.
Los asesinatos y secuestros en Chile han aumentado y han llegado al país bandas extranjeras como el Tren de Aragua.

Kast arrasó en las presidenciales de diciembre frente a la izquierdista Jeannette Jara.
El derechista fue investido en una ceremonia a la que asistieron los mandatarios Javier Milei (Argentina), Rodrigo Paz (Bolivia) y Daniel Noboa (Ecuador), entre otros, así como Chistopher Landau, subsecretario de Estado estadounidense, y la premio Nobel venezolana María Corina Machado.
Kast se suma así a los gobiernos de derecha que crecen en la región bajo el ala de Estados Unidos.







