En los últimos días se viene hablando de la inminente cancelación de los partidos políticos ARENA y FMLN, y es que desde el punto de vista jurídico existen sobradas razones para creer que así debe ser, por el hecho de tener entre sus filas a exfuncionarios y exdirigentes ligados con delitos de peculado, lavado de dinero, enriquecimiento ilícito, negociaciones ilícitas con pandillas, fraude electoral y falsedad documental, y a varios procesados y condenados por estos delitos, a menudo en casos relacionados con la malversación de fondos, estafas al Estado o pactos ilegales para obtener fondos.
Para el caso se citan ejemplos: las condenas de hasta 28 años de prisión para Benito Antonio Lara, Ramón Arístides Valencia Arana, Ernesto Muyshondt, Wilson Alexánder Alvarado Alemán y Paolo Lüers, quienes fueron declarados culpables de haberse reunido y negociar beneficios con las pandillas MS-13 y Barrio 18 a cambio de respaldo en las elecciones de 2014 y 2015.
El panorama para estos partidos políticos se vuelve sombrío, pues según la legislación vigente, y en lo referido a la Ley de Partidos Políticos, habrían violado dicha normativa al incurrir en delitos antes citados.
Se vislumbran tres escenarios de inminente extinción de ambos partidos políticos:
1- El primer escenario muy poco probable, pero es una alternativa que estos institutos políticos deberían considerar, es que, así como existen exmiembros de estos partidos y periodistas autoexiliados, puedan seguir el mismo camino de autoeliminarse del mapa electoral. Podría ser una salida amigable y que a su vez busquen formar otras fuerzas políticas con nueva simbología, pues la que tienen actualmente evoca a una historia que ya no existe, es decir, se han vuelto partidos anacrónicos, pues sus ideologías no están sustentadas sobre las realidades del país y de su gente. Conclusión: autoeliminarse o desinscribirse.
2- El segundo escenario está referido a la parte puramente procedimental en términos jurídicos y administrativos, y es donde le corresponde al Tribunal Supremo Electoral interponer todos sus oficios a efecto de poder hacer el análisis respectivo de la inminente cancelación de ARENA y FMLN. Es el área donde se debe visualizar cada aspecto; por ejemplo, analizar los tiempos electorales, pues estamos muy cerca del proceso electoral de 2027 y se debe tomar en cuenta la viabilidad, las opiniones y acciones que la defensa de estos institutos políticos puedan argumentar, las solicitudes de amparo ante la Corte Suprema de Justicia y de llevar el caso hasta instancias internacionales. Todo esto lo tienen pensado estos dos partidos y buscan por medio de esa estrategia mantenerse vigentes como tal, aunque de todos ya es conocido el hartazgo que generaron entre la población. Es donde interviene incluso el enfoque puramente político sobre si deben o no participar; en todo caso, ya esa es materia electoral y le compete al árbitro definir el destino de estos institutos políticos.
3- El tercer escenario tiene una particularidad, pues es más expedito, y por consiguiente le compete al pueblo salvadoreño anularlos como partidos políticos por haber negociado con el dinero, la sangre y la vida de nuestros hermanos salvadoreños, por haber pactado con las pandillas y sobre todo por haber violado desde todo punto de vista nuestro marco jurídico en materia electoral. Por lo anteriormente expuesto, la población salvadoreña ahora tiene una misión a cumplir, y como a los mismos efemelenistas con su eslogan «revolucionario», ahora toca que se los apliquen, y es el de «avanzar, aniquilar y vencer». En tal sentido, y por estar en un momento de «no retorno», la manera de reivindicarse como población salvadoreña es que en el próximo proceso electoral a ARENA y FMLN los aniquilen en las urnas.
La crónica de una muerte anunciada es ya casi la concreción de un hecho que permitirá a El Salvador, por fin, romper los viejos esquemas y las viejas maneras de hacer política.





