Después de vivir por varias décadas en Estados Unidos debido a la falta de oportunidades en el país, los empresarios Virginia Campos y Otto Madrid retornaron para continuar sus proyectos y compañías, con el objetivo de sumar al desarrollo del país ante la transformación que promueve el Gobierno del presidente Nayib Bukele.
Campos, quien posee inversiones tanto en el país como en Estados Unidos, vive con su familia en Nuevo Cuscatlán, La Libertad, desde hace dos años. Los cambios en la seguridad y «un Gobierno con puertas abiertas» para impulsar proyectos en educación la motivaron a regresar a su país.
La representante de la Asociación Salvadoreños Unidos, en Dallas, y de la Asociación Educación sin Fronteras, las cuales trabajan a través de alianza, han contribuido con más $100,000 y han beneficiado a más de 7,000 salvadoreños entre estudiantes, familias y comunidades.
«Creo que el atractivo más grande para nosotros, la diáspora, es ser parte de este cambio histórico. Seremos el cuarto país en la historia moderna en tener migración inversa, después de Alemania y Japón, y seríamos el primer país en América en abrazar la migración inversa», compartió Campos en su participación como panelista en el congreso «Construcción de cadenas de valor nacionales desde la perspectiva de la movilidad humana», que organizó el Ministerio de Relaciones Exteriores la semana pasada.

La empresaria, que se considera entre las pioneras de la migración inversa, dijo que su primera experiencia de que estaba surgiendo un nuevo El Salvador fue en el Consulado General de El Salvador en Dallas, Texas, cuando obtuvo la doble nacionalidad de sus hijos. «Había disposición, armonía y atención, y pensé que estaba en otro lugar. Fue en ese momento que empecé a sentir los cambios, desde hace cuatro o cinco años», aseguró.
Luego, con sus ganas de invertir en el país, recibió la orientación de Invest in El Salvador. «Vamos en muy buen camino. Se están haciendo muchos cambios, la seguridad es uno de los primordiales», expuso. «El Gobierno y las organizaciones, en unión con la diáspora, somos parte importante para dar a conocer todos esos atractivos a los ojos del mundo», recalcó.
Una vivencia similar ocurrió con Otto Madrid, instructor de vuelo, presidente y CEO de JPN Masonry LLC, con sede en Washington, y socio y fundador de JPN Construction en San Salvador. Además, es propietario de Link Aviation Services, ubicada en el hangar 54 B del Aeropuerto Internacional de Ilopango.
Madrid expuso que «ha conseguido el sueño salvadoreño con el establecimiento de las empresas».

«¿Cuándo nos había tomado en cuenta un Gobierno? Nunca. Teníamos 20, 30 o 40 años de vivir fuera e íbamos a las embajadas y jamás nos dejaban preguntar ni siquiera cómo se sacaba un pasaporte, pero vaya hoy a cualquier embajada y le ayudan, le guían», dijo satisfecho del asesoramiento con Invest in El Salvador y la cancillería.
«Ahora tenemos no solamente un país que es atractivo a escala mundial, que les da la bienvenida a sus compatriotas, sino que nos están ayudando a compartir nuestra experiencia para dejar saber que El Salvador sí es el lugar en el que se puede invertir», dijo.
«El Gobierno nos protege y nos guía y eso, lejos de decir que hay áreas por mejorar, es mejor decir, por favor, continúen protegiéndonos, porque nosotros lo único que queremos es colaborar en este desarrollo, que las nuevas generaciones tengan la oportunidad que no tuvimos, que no tengan que migrar, porque El Salvador sí puede hacer la diferencia, sí está haciendo la diferencia y estamos seguros», agregó.







