El tiempo, en la universidad de encierro y extractivista, es el símbolo del fordismo-taylorismo académico, ya que los profesores tienen un tiempo de trabajo necesario (jornada laboral formal) y un tiempo de trabajo excedente (jornada laboral real). Ese excedente (el cual era «aceptado” como válido al tener derecho a una flexibilidad horaria), está siendo impunemente expropiado por los burócratas de la universidad pública (con el reloj biométrico como arma del delito), pues al no pagarles el tiempo de más y ser puesto como «lo oculto» de la relación salarial, es un tiempo enajenado sin derecho a nada, es un robo del tiempo ajeno en un espacio que se considera inmune a la violación de los derechos laborales.
Por tal razón, la disputa-negociación del tiempo es lo que genera ansiedad entre los profesores, debido a que implica una precarización deliberada de su trabajo y su empleo, y supone la carencia de reconocimientos simbólicos y materiales, y eso es una falta de respeto y una aplicación de la lógica oprimido-opresor.
Y es que, el actuar de la universidad de encierro se expresa en la dimensión tangible e intangible del mismo, lo cual impacta en la educación universitaria y en la mística de trabajo, ya que, más que potenciar lo académico, desmotiva a quienes lo realizan, dándoles una coartada a quienes trabajan a desgano. A nivel subjetivo, la precarización deliberada de los profesores conduce, inexorablemente, a la pérdida del sentido académico, a la negación del reconocimiento material-simbólico y a la minimización del valor sociocultural de su trabajo.
Entonces, las preguntas frente a la precarización del profesor y burocratización de la educación son: ¿cómo se sostiene y normaliza la precariedad en la universidad pública?, ¿quiénes son los autores materiales e intelectuales de la depredación de la educación universitaria? La universidad de encierro, la universidad extractivista, la universidad burocrática, la universidad sorda a la reivindicación de lo simbólico inherente al trabajo académico, se sostiene precarizando a los profesores, y el éxito de lo anterior depende de la profundidad de la subjetivación del sometimiento y la normalización del control intrusivo, en tanto alienan el trabajo académico y construyen subjetividades que tienen una cultura política de súbdito, o se autochantajean, con lo cual pierden su espíritu crítico y con él se pierde la pertinencia de la educación como proceso para transformar la realidad, la teoría y los paradigmas.
Quienes luchamos por evitar la precarización del profesor con un reloj biométrico que lo convierte en un número, no lo hacemos por oportunismo ni para ser profesores que trabajen a desgano y sin producción académica relevante, sino todo lo contrario. Los profesores por vocación están exigiendo que se controle su trabajo con base en productos académicos (ensayos semestrales, publicación de artículos científicos en revistas —cuatro al año—, publicación de artículos de opinión al menos una vez al mes, redacción de textos de cátedra, etcétera —según las competencias que cada uno tenga— lo cual elevaría sustancialmente el número de publicaciones de la universidad. Es evidente que quienes se oponen a ese tipo de medición cualitativa del trabajo del profesor son aquellos que no producen nada ni están comprometidos con la institución.
Otra opción menos lesiva del reconocimiento simbólico —aunque sigue siendo una precarización— que se les propuso fue que, sin un horario fijo de entrada y salida (siendo siempre puntuales en sus clases) se contabilicen las 40 horas semanales, y que quienes no las cumplieran tuvieran días opcionales para reponer el tiempo faltante. Esas peticiones no fueron oídas pues, además de ser una universidad de encierro, es una universidad sorda a las peticiones de los profesores, y eso es así para comprobar y reafirmar que la guerra de posiciones en la universidad pública la ha ganado el poder administrativo, partiendo de la premisa del torturador: «no sólo se trata de que los profesores mueran a manos de la burocracia, sino que sientan que están muriendo”.





