La juventud debe planificar una ruta crítica de sus objetivos personales, es decir, tener claro qué quiere ser en su futuro, cómo aportará a la sociedad; para ello debe combatir la mediocridad, que es un problema social que está afectando a los jóvenes, y debe aplicar en su vida la diligencia, hacer las cosas con convicción y romper el paradigma cultural del «más o menos». Debe desarrollar la capacidad de asombro y buscar el efecto de aprender y tener un determinismo, entender dónde está y cómo salir de donde está, para proyectarse hacia un futuro próspero de superación y ejemplo en las juventudes y cumplir con leer, viajar e interactuar.
Es importante buscar los medios para lograr su proyecto de vida; los obstáculos están en la mente, es decir, encerrarse en que no se pueden lograr. En efecto, se trata de dejar el estancamiento y las limitaciones. Se debe enrumbar hacia un futuro profesional y académico, y en esencia es clave conocerse a uno mismo y trabajar en el interior; lo que da como resultado una sabiduría socioemocional para ser competitivo y exitoso como principios de la vida.
«Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza» (1 Timoteo 4:12).
Es esencial tener construido el FODA personal para conocer las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas; tener claro dónde se estará en unos 10 años —proyecto de vida— para lograr la excelencia personal —bien hecho— y mantener la actitud de compromiso, responsabilidad y orgullo de lograr lo que se hace desde un metaanálisis, todo bien con convicción y voluntad, con diligencia, pero para ello debe despojarse del ocio, los vicios y tener un determinismo de responsabilidad, psíquico y espiritual; logrando la fórmula E+R=R (eventos, respuesta y resultados).
Los jóvenes deben tener su árbol de la juventud, así lograrán el crecimiento personal con valores y principios, haciendo énfasis en el control de sus emociones, pero la clave está en la resiliencia juvenil y en lograr superar las adversidades, adaptarse a cambios y tener control del estrés. Es importante tener el control de los conflictos intrapersonales, interpersonales y transpersonales. En efecto, es conocer el temperamento sanguíneo, colérico, melancólico y flemático con el objetivo de conocer las fortalezas o debilidades, extrovertidas o introvertidas, para entender las características básicas del temperamento.
La juventud es una etapa inestable en cuanto a la toma de decisiones, que requieren ser claves en la vida; por ello es necesario tener objetivos personales que motiven, ¿para qué?, poseer un plan de vida, como el propósito personal, y así no caer en influencias negativas y buscar independencia, pero con base en la calidad de tiempo y en mantener el apoyo de los padres de familia, maestros y amistades de confianza, siempre cercanas en consejos para la vida, y tener la claridad de no perder la capacidad de asombro y ser crítico de los problemas sociales de la realidad.





