Este periódico nació para dar a conocer «el otro lado de la historia», aquello que las empresas de noticias tradicionales ocultan o dejan de informar porque va en contra de sus intereses económicos o de los grupos políticos con los que se identifican.
Para muestra, solo «Diario El Salvador» ha informado ampliamente en los medios impresos sobre las últimas encuestas de opinión hechas públicas recientemente por la UCA, la UTEC y la UFG, en las que se patentó la intención de voto de los ciudadanos y se señalan los principales fracasos de los actuales alcaldes y diputados, así como los retos para las nuevas autoridades. Ningún otro periódico ha retomado esa información porque, sencillamente, muestra una historia que no va de acuerdo con el guion político-electoral que ha sido designado para ellos.
Incluso los medios de comunicación que tienen una unidad especializada de encuestas no presentan los resultados de los estudios o sencillamente no los hacen porque saben que los resultados no serán bienvenidos y serían interpretados como un respaldo a los adversarios políticos. Esto es ocultar la verdad de manera premeditada.
También hay información que incomoda a los anunciantes y patrocinadores, por lo que restringen su publicación o la vetan. Tal es el caso del último fallo de la Defensoría del Consumidor, que obliga a una casa comercial a devolver más de $735,000 a sus clientes por cobros abusivos y excesivos. Nuevamente, es algo que en prensa escrita solo publicó «Diario El Salvador». ¿Dónde, entonces, está el compromiso con la verdad? ¿O es algo que solamente se aplica a conveniencia?
Recientemente, uno de esos periódicos difundió como titular principal que «Diario El Salvador» se financiaba de la emisión de deuda, debido a la publicación de cuatro anuncios sobre el programa de apoyo del gobierno a pequeños y medianos empresarios. Un día después, el mismo periódico tenía 16 páginas pagadas por una dependencia del Ministerio de Economía.
«Diario El Salvador» ha resultado ser molesto para los protegidos del poder tradicional, tanto que se ha vuelto blanco de ataques de diferente índole, como la vana esperanza de amedrentar a este medio o de provocar censura, aun y a pesar de ir en contra de la historia.
Sin embargo, nuestro compromiso se mantiene intacto. Desde estas páginas y desde nuestras plataformas en la web y en las redes sociales seguiremos presentando «el otro lado de la historia». Incomode a quien incomode.






