La historia de TEA LEA comenzó en 2019, cuando Abigail Anzora aún era estudiante de Ingeniería en Alimentos en la Universidad de El Salvador. Una materia de innovación y emprendedurismo despertó en ella el interés por crear productos propios. «Me gustó mucho la idea de poder desarrollar un producto desde cero», recordó en entrevista con «Diario El Salvador».
Su interés se centró en los tés. Primero experimentó con el té verde y, al notar que su sabor era plano, decidió combinarlo con frutas deshidratadas. Así fue diseñando mezclas que además de sabor aportaban beneficios a la salud. «La idea era potenciar los efectos: hay tés energizantes, antioxidantes o relajantes, y al combinarlos obtenés un producto más completo», explica.
En 2020, justo al inicio de la pandemia, lanzó TEA LEA en redes sociales. El contexto, aunque complejo, jugó a su favor: la gente buscaba mejorar su alimentación, cuidar la salud y controlar el estrés. La demanda creció rápidamente y, con ella, los retos. «Me empezaron a contactar empresas que me pedían crédito fiscal. En ese momento yo solo estaba inscrita como persona natural», relata.

Con el tiempo abrió un local físico en Antiguo Cuscatlán, donde venden sus mezclas empacadas y también las preparan, y sumó colaboradores en producción y atención al cliente. Sin embargo, llegó el momento de dar un paso más formal. Fue entonces cuando conoció la figura de las Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS).
«En la SAS ya podía ser la única persona socia, hacer el trámite en línea y recibir la resolución de manera digital. Todo el proceso lo hice en la plataforma CreaEmpresa.gob.sv», explica Abigail.

En su caso, el proceso tomó apenas un par de semanas. «Me mandaron las observaciones, las subsané y luego recibí la notificación de que ya estaba constituida. Con eso abrí las cuentas bancarias a nombre de la sociedad», explicó.
La SAS le permitió separar sus finanzas personales de las de la empresa, inscribir a sus colaboradores en el seguro social y generar mayor confianza. «No es lo mismo pedirle a un cliente que deposite a la cuenta de una persona natural que darle una cuenta a nombre de la sociedad. Eso genera más credibilidad», afirma.
El modelo SAS ha cambiado las reglas de juego para los emprendedores salvadoreños. A diferencia de las sociedades tradicionales, que requieren dos o más socios, las SAS pueden constituirse con una sola persona natural o jurídica. El trámite es 100 % en línea a través de CreaEmpresa.gob.sv, con firma autógrafa o firma electrónica certificada. Además, la constitución y matrícula son gratuitas hasta el 31 de diciembre de 2025, y el capital mínimo es de apenas $1.

Los resultados son evidentes: desde el lanzamiento de las SAS en febrero de 2024 hasta la segunda semana de septiembre, se han constituido más de 5,000 sociedades, y se proyecta cerrar el año con alrededor de 7,000.
Para Abigail, ese cambio legal representa una oportunidad que se refleja directamente en su empresa. Hoy TEA LEA no solo cuenta con un local físico y dos empleadas en planilla, sino que también trabaja con profesionales independientes en fotografía y edición. Sus planes incluyen ampliar locales y entrar al mercado de supermercados y exportación. «Estamos en la etapa de registros sanitarios y licencias, para que el próximo año podamos crecer en distribución y llegar a más clientes», afirma.
La historia de TEA LEA confirma cómo las SAS son más que un trámite: son una puerta de entrada para que emprendimientos salvadoreños se consoliden, ganen credibilidad y tengan acceso a nuevas oportunidades de crecimiento.







