Las exitosas políticas de seguridad del Gobierno del presidente Nayib Bukele convirtieron al país con más homicidios a escala global en la nación más segura del hemisferio occidental. Esto que apenas hace 10 años era una utopía es el resultado de medidas acertadas, la decisión política, la valentía y la total ruptura con un sistema político que priorizaba el beneficio de las cúpulas en detrimento del bienestar de las mayorías.
Gracias al presidente Bukele, El Salvador demostró que la conquista de la paz y la tranquilidad en las sociedades modernas es una meta real. El modelo Bukele se convirtió en un ejemplo a seguir en varias partes del mundo.
Y una de las bases principales de este modelo es garantizar la defensa de los derechos humanos de los ciudadanos honrados y trabajadores, lo que significó la depuración del Órgano Judicial, del ministerio público y la red nacional de centros penales.
Los jueces, fiscales y custodios penales que favorecían a las pandillas fueron sustituidos por funcionarios comprometidos con el pueblo salvadoreño. Los delegados de los partidos políticos en la vieja Sala Constitucional se dedicaron a defender los intereses de las cúpulas que los habían instalado en sus despachos en lugar de luchar por la vida y los derechos de los ciudadanos.
La Fiscalía era parte del botín político, por lo que fue necesaria la llegada de un nuevo titular para coordinar los esfuerzos con el resto de las instituciones de lo que pasó a llamarse el Gabinete Ampliado de Seguridad.
Esta semana vimos que el presidente Bukele acompañó al fiscal general, Rodolfo Delgado, en la inauguración del nuevo edificio de la Fiscalía General de la República. Esta millonaria inversión del Estado refleja la prioridad del Gobierno con la pronta y cumplida justicia.
«Vamos a una nueva etapa en donde debemos convertirnos en el país con mayor ley y orden en el hemisferio y, en un futuro, un país con mayor respeto a la ley y el orden en el mundo», sostuvo el presidente Bukele.
El Salvador ya es una nación en la que los homicidios han caído al punto de casi desaparecer y, con ellos también las extorsiones, además de otros delitos violentos. El reto actual de la Fiscalía es combatir los delitos sexuales, el raterismo, las estafas y los delitos contra el medioambiente.
Estos son los nuevos retos. La meta es que El Salvador sea el país en donde el orden y la ley se respetan estrictamente por el bien de la convivencia social.






