Nelson Flores, especialista en administración pública, se mostró a favor de la decisión de la Asamblea Legislativa de eliminar la deuda política, porque consideró que este tipo de financiamiento con fondos públicos fue un «modus vivendi» de los dirigentes de los partidos políticos.
«No solo hacían uso del beneficio de la deuda política para sus intereses personales o de las élites dirigenciales de partido, si no también negociaban con sus financistas, las formas y montos de financiamiento de las campañas, ya sea de manera individual o colectiva, creando la figura de funcionarios corporativos, porque sus toma de decisiones dependían de los lineamientos de sus financistas», señaló Flores.
El miércoles pasado, durante la sesión plenaria de la Asamblea, la diputada de de ARENA, Marcela Villatoro, denunció que el financiamiento público que el Estado entregó a su partido por medio del Ministerio de Hacienda fue utilizado por miembros del tricolor para «irse de viaje, para ir a proponer matrimonio con el pisto que no les corresponde».
Durante la votación para reformar la Constitución de la República derogando el artículo 210, que establece el pago de la deuda política, Villatoro votó a favor de la medida, junto con las bancadas de Nuevas Ideas, PCN y PDC.
Para Flores, hechos como el denunciado por Villatoro demuestran que el dinero público fue utilizado por los dirigentes de los partidos políticos para cometer actos de corrupción.
«La población, cansada de este sistema nefasto, permisivo a diferentes formas de corrupción, exigía la eliminación de la deuda política para desarrollar obras de beneficio tanto en salud como en educación», expresó el especialista en administración pública.
El politólogo Óscar Peñate planteó que muchos políticos tradicionales constituyeron partidos con el único objetivo de lucrarse con la deuda política, mecanismo de financiamiento que desaparecerá una vez se complete el proceso legal; es decir, la ratificación para derogar el artículo 210.
«El gran negocio de los políticos corruptos fue crear partidos y prácticamente obtener millones de dólares gratis. Cuando los partidos no lograban obtener más de los votos de la elección anterior quedaban en deuda con el Estado, y ese dinero no fue reintegrado, se lo robaban. Fue un negocio redondo», dijo Peñate.






