Surgida en 1870, la Lotería Nacional de Beneficencia (LNB) se erige en la actualidad como una institución sólida y de vanguardia, enfocada en la calidad de sus productos y en su aporte a diferentes sectores sociales a través de su programa de beneficencia.
En entrevista con este medio de comunicación, el presidente de la LNB, Javier Milián, destacó la evolución de la institución que es la segunda más longeva del país (después de la Universidad de El Salvador) y cómo se ha consolidado hasta convertirse en una de las mejores loterías estatales de América Latina.

A lo largo de los años la institución ha apostado por diversos productos de lotería tradicional, entre los que se recuerdan nombres como La Chica y La Mediana, que se comercializaron entre 1955 y 1967; mientras que en 1989 surge su producto insignia de lotería instantánea: Lotín.
Sin embargo, Milián afirma que luego de este momento se frenó la innovación, a partir de la década de 2000 la institución enfrentaba un período complicado debido a las ventas a la baja y posteriormente a graves señalamientos de irregularidades en los sorteos.

«Ese periodo de oscurantismo de la Lotería ocurrió una década antes del Gobierno del presidente Nayib Bukele», dijo Milián, y añadió que con la llegada al poder de la actual administración se desarrolló un proceso de reestructuración y transparencia que además de incrementar sustancialmente las ventas permitió retomar los programas de beneficencia.
«Llevamos a cabo todo un proceso de modernización para dignificar la lotería y modernizarla. Esto implicó primero tener una nueva ley orgánica de la lotería», indicó.

A partir de la nueva ley, la LNB se convirtió no solo en operador, sino también en regulador de apuestas deportivas y juegos de casino en línea, lo que significó un salto de calidad para la institución.
En paralelo, la administración inició la ejecución de medidas para sacar a la LNB de los números rojos en que la dejaron Gobiernos pasados, y así volver a generar un superávit que le permitió retomar la labor de beneficencia volcada a sectores como el deporte nacional, la micro y pequeña empresa, programas de salud y educación, entre otros.
Prueba de este éxito son las ventas en productos como Lotín, que pasó de vender $2.5 millones anuales durante los últimos 10 años, antes de este Gobierno, a cerrar en 2024 con $22 millones.

Las ventas de lotería tradicional fueron superiores a $60 millones el año pasado. Dicho caso de éxito no ha pasado por alto a escala internacional, lo que ha permitido que la LNB se haya convertido en referente en la región y haya brindado asesorías a otras loterías estatales, ya que además se cuenta con el mejor sorteo de Latinoamérica.
En la actualidad, los productos principales de la institución son la lotería tradicional, cuyo sorteo se celebra todos los miércoles, y Lotín, con el que las personas pueden conocer su premio en el mismo momento.
Como parte del homenaje a estos 155 años de historia, la LNB mantiene durante julio una exposición gratuita en el Museo Nacional de Antropología (MUNA), abierta de 9 de la mañana a 5 de la tarde, para que la población pueda hacer un recorrido histórico de esta entidad.







