El estero de Jaltepeque, en La Paz, es el lugar donde el río Lempa se encuentra con el océano Pacífico, pues en esta playa se localiza la principal desembocadura del río más importante de El Salvador.
El complejo Jaltepeque es llamado así porque contiene manglar, bosque salado, islas y estero, en los cuales se combinan el agua salada del mar con la dulce del río Lempa. Estas condiciones dan paso a que el lugar albergue fauna y flora diversa. Por ejemplo, cientos de mangles rojos y cicahuites cubren las orillas de los canales del manglar.
Además, la fauna es variada e incluye cinco especies de cangrejos, moluscos, conchas, cocodrilos americanos, mapaches, serpientes y loras nuca amarilla. Esta última especie apareció nuevamente hace dos años. Actualmente se han identificado 16 nidos y 62 parejas de loras, y se considera que han llegado porque en la isla Tasajera se han cultivado árboles de marañón, uno de los alimentos de la especie.

Sin embargo, el gran reto del complejo de 9,180 hectáreas de extensión es la conservación y la sostenibilidad de los recursos ecosistémicos. En ese sentido, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) ha desarrollado un proyecto, con el apoyo de cooperantes internacionales, para restaurar cinco kilómetros, que comprenden 20 hectáreas de un canal secundario conocido como Mamasoca, en el cual también se ha aplicado la veda permanente, por lo que nadie puede pescar en esa zona, ya que el objetivo es que las especies se reproduzca y aumenten los ejemplares.
La restauración ha consistido en la limpieza del canal, el retiro de árboles caídos o ramas que obstaculizaban el paso de las lanchas, el retiro de sedimento, entre otros. En la entrada del canal también se ha instalado una cámara de video que vigila todo el tiempo para evitar la pesca.
«La importancia de mantener limpio el canal es para que las comunidades puedan acceder a los recursos y a la navegación. Los limpian cortando los árboles que se caen, los cuales son utilizados para leña. Los habitantes propusieron la veda para que exista un reservorio de vida e incremente la cantidad de camarones, cangrejos y peces», explicó Jaime Espinoza, coordinador del Área de Humedales del MARN.
En agosto de este año restaurarán 15 kilómetros más, que representan 60 hectáreas; por lo tanto, al finalizar el año se prevén 80 hectáreas del complejo Jaltepeque restauradas.

«En el año estamos interviniendo 80 hectáreas, que es un indicador de alto impacto. En este lugar también se orientan fondos de la compensación para hacer actividades restaurativas y se hacen programas educativos sobre prácticas ecológicas», explicó Espinoza.
Además de la restauración, implementan planes de aprovechamiento sostenible de los recursos del bosque salado. Por ejemplo, los habitantes usan la madera de los árboles retirados de los canales del manglar o pescan de forma controlada en los canales autorizados.
Dichos planes se ejecutan en el cantón San José la Montaña y el Bajo Lempa, y el tercero se empezará a desarrollar en la isla Tasajera. De acuerdo con el especialista, es una forma de orientar el uso racional de los recursos para conservar los manglares.
SERVICIOS ECOSISTÉMICOS
El complejo Jaltepeque cuenta con el segundo manglar más grande de El Salvador, le siguen el golfo de Fonseca y la Barra de Santiago. El primero es la bahía de Jiquilisco, en Usulután. En ese sentido, Jaltepeque ofrece importantes servicios ecosistémicos como la provisión de oxígeno, fibras y madera.
También favorece el turismo y permite que especies de crustáceos, aves y moluscos desarrollen la mayor parte de su ciclo de vida. Además, representa un apoyo en la lucha contra el cambio climático, ya que los bosques salados captan el dióxido de carbono por medio de los árboles y esto provoca el engrosamiento del suelo. De acuerdo con Espinoza, esta dinámica compensa el incremento del nivel del mar, porque a medida que sube el agua, también aumenta el suelo.
«Todo el sedimento que está en el suelo es parte de la descomposición de las ramas y hojas que han caído de los árboles, ya que en este ambiente la remineralización sucede más rápido por las temperaturas», indicó el especialista del MARN.

Asimismo, este manglar se convierte en una barrera física ante un oleaje fuerte, evitando que la fuerza de la marea por huracanes, tormentas o maremotos llegue a tierra firme.
Por lo tanto, Jaltepeque es protegido por medio de la convención de Ramsar que preserva a las aves acuáticas y otras especies que se distribuyen en la zona.
Además, el reconocimiento autoriza las asignaciones de fondos internacionales y nacionales a proyectos de conservación y mejoras en los servicios ecosistémicos, como los proyectos de restauración que desarrollan actualmente.







