Desde que un bebé comienza a gatear, es decir, antes de cumplir un año, es necesario que sus padres o cuidadores comiencen con una pequeña rutina para fortalecer su desarrollo psicomotor, afirmó Francisco Salvador Erazo, médico especialista en primera infancia del Ministerio de Salud (Minsal).
El especialista dio recomendaciones sobre actividades físicas para la primera infancia según el rango de edad. Por ejemplo, para los niños menores de un año, Erazo recomendó actividades en las que el bebé esté en posición prona, es decir, boca abajo, para promover el gateo.
«De esta manera, el niño fortalece los músculos del cuello y también la espalda. Debe estar por lo menos 30 minutos, distribuidos en el día, en esta actividad», indicó.
Añadió que no es recomendable que los bebés en etapa de gateo pasen más de una hora inmovilizados en una hamaca o un columpio.
«Tiene que ser por lo menos boca abajo, colocarlo en una alfombra o en una superficie semidura. También se puede poner a hacer una serie de ejercicios con algún rodillo u otro objeto, como una almohada, para que se fortalezca», dijo.
Por su parte, los niños de uno a tres años deben hacer actividad física durante tres horas distribuidas a lo largo del día, recomendó Erazo.
«En niños a partir del año ya vienen más actividades, porque ya empiezan a caminar, entonces hay que estimular esa parte, ya sea con la ayuda de los papás caminando a través de una línea o arrastrando algún objeto», indicó el experto.
Mientras que, a partir de los dos años, los padres pueden alentar a los niños a que realicen actividades como tirar una pelota, atravesar obstáculos, correr, bailar o brincar, con el objetivo de mejorar la coordinación óculo-motora (también conocida como coordinación ojo-mano) y la lateralidad.
«La coordinación óculo-motora significa que el niño puede hacer alguna actividad viendo y moviendo algo, y a veces sin necesidad de ver el objeto; por ejemplo, tirar una pelota sin necesidad de estarla viendo, como cuando jugamos fútbol. Estos ejercicios ayudan al desarrollo psicomotor de los niños», explicó.
Participar en juegos como peregrina fortalece la coordinación en los niños y favorece los músculos de la respiración para que mejore la resistencia.
A partir de los tres años, la niñez debe hacer actividad física por las menos tres horas distribuidas en el día, y 30 minutos es el tiempo de actividad más intenso.
«Esto en un futuro ayudará en una disciplina deportiva. La actividad física en la primera infancia previene el sobrepeso y mejora la autoestima», comentó Erazo.
El especialista expresó que contar con poco espacio en casa o no tener un parque cerca donde ir a jugar no es un impedimento para que los niños desde los dos años realicen actividades físicas.
Un ejemplo es Ivania de Lagos, una madre primeriza de un niño de dos años llamado Miguel. Ella ha convertido la sala de su vivienda en un área de juegos para que su hijo se entretenga de manera saludable.
«De 8 a 10 de la mañana tenemos actividad física en la casa, por ejemplo, jugar con burbujas; acabamos de comprarle una estructura para que pueda escalar, entonces juega en esa estructura, le gusta bailar. Tenemos gatos, así que a veces jugamos correteando a los gatos. Trato de que el niño juegue y se canse para que tenga una siesta más placentera», comentó Ivania.
Aseguró que Miguel es un niño muy enérgico y desde su nacimiento tiene una alimentación ideal, en la que priorizó la lactancia materna.
En ese sentido, Ivania agradeció al Gobierno por implementar las salas de lactancia materna en lugares como el aeropuerto internacional de El Salvador.
«Una de las cosas con las que estoy encantada y agradezco es la creación de las salas de lactancia materna. Debido al trabajo de mi esposo tenemos que viajar seguido y en el aeropuerto, cuando Miguelito tomaba pecho, fue una maravilla porque no le andaba pacha, solo era mi pecho y mi niño, entonces las salas de lactancia me salvaron tanto, yo podía entrar tranquila con mi bebé, sin presión de nada», expresó.
Asimismo, destacó el impacto positivo de las leyes Nacer con Cariño y Crecer Juntos, ambas iniciativas de la primera dama Gabriela de Bukele, ya que han favorecido prácticas integrales a favor de la niñez y las familias.
«Deseo que las leyes lleguen a todas las familias salvadoreñas para que más niños crezcan saludables y con amor», aseguró De Lagos.







