Con las sólidas estrategias implementadas mediante el Programa Nacional de Conservación de Cetáceos, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) robusteció la Red de Atención de Varamiento de estas especies.
Este esfuerzo inició en 2020 con la identificación de grupos locales vinculados en la zona costera que están relacionados por su trabajo permanentemente en la zona. La red está conformada por actores locales, Protección Civil, la Marina Nacional, guardarrecursos del MARN, viveristas y guías turísticos.
El biólogo y coordinador de este programa, Luis Pineda, explicó a «Diario El Salvador» que la red se activa con un aviso oportuno cuando se presenta un evento de varamiento, ya sea un animal vivo o muerto; entre ellos, las ballenas y los delfines que aparecen en la costa. A partir de eso, los miembros de la red envían datos importantes como el tamaño del cetáceo a los especialistas del MARN para brindar una mejor atención.

«Ellos [la red] ya saben que lo primero que se tiene que hacer es no permitir que los turistas o las personas locales manipulen al animal o se estén haciendo fotos con él. Se trata de acordonar el área y, si el animal está en lo seco, tratar de colocarlo en un lugar donde le llegue más el agua del mar o se le hace un hueco para que se llene de agua, mientras se brinda atención», indicó Pineda.
Luego, todo el equipo técnico del MARN, biólogos y veterinarios, se activa y se traslada. Si el lugar está muy distante, los guardarrecursos más cercanos brindan esta atención. Han sido capacitados para dar respuesta, tienen los conocimientos necesarios para manipular a estas especies, pero para esto utilizan guantes y mascarillas para evitar cualquier tipo de contagio zoonótico.
Con apoyo de otros aliados, en este caso, Humane Society International, una organización internacional que brinda asistencia técnica y financiera a países que trabajan con el tema de interacciones con animales de compañía y silvestres, se ha logrado fortalecer la atención a los cetáceos.

«Ellos nos destinaron fondos para la adquisición de kits de atención de varamientos. Estos consisten en equipo, canopys, camillas, guantes, mascarillas, cal y palas. Todo esto ha sido distribuido en puntos estratégicos donde contamos con oficinas de guardarrecursos en la zona costera para que, cuando exista este tipo de atención, se movilice rápido este equipo, de manera portátil e inmediata», destacó el biólogo.
El MARN cuenta con seis lugares que están equipados, donde hay presencia de guardarrecursos, quienes se movilizan a los diferentes lugares. Esta priorización también se ha hecho con base en el conocimiento que se tiene de la ocurrencia de varamientos de cetáceos en el país.
«Actualmente tenemos en Barra de Santiago, Los Cóbanos, en La Libertad, en este caso en la oficina de guardarrecursos de Taquillo; tenemos en Jaltepeque, en la bahía de Jiquilisco y en La Cañada para la zona de La Unión», indicó.

En promedio atienden al menos 10 varamientos, pero en algunos años puede ser más alto el número o en otros puede ser menos. Además, han reforzado las capacitaciones para todos los miembros de la red. En el intercambio de experiencias han participado expertos de México y Argentina.
«Contamos con información técnico-científica. Hace unos años hicimos una publicación en la que recopilamos toda la información de los puntos más frecuentes donde ha habido varamientos. Esos son los lugares que hemos priorizado y afortunadamente hay oficinas cercanas del personal de guardarrecursos, hay centro de operaciones en la zona costera», detalló el experto.
Pineda explicó que muchos de los varamientos ocurren por colisiones con grandes embarcaciones, principalmente delfines; también por residuos de metales pesados y contaminación por plásticos. «Cuando un cetáceo se traga bolsas plásticas o botellas, esto le impide la flotación, y recordemos que son mamíferos y necesitan salir a respirar cada cierto tiempo. El plástico les impide hacerlo y los vuelve más vulnerables», señaló.

Con la llegada del programa de conservación, El Salvador ha dado un salto en cuanto a temas de investigación científica. Pineda destacó que, pasado de ser un país que tenía muy poco conocimiento del tema ahora cuenta con un programa de monitoreo permanente de ballenas jorobadas y otros cetáceos en Los Cóbanos.
También se ha capacitado a los futuros profesionales, estudiantes de biología y de veterinaria, para motivarlos a investigar al respecto y de esta manera mejorar la capacidad de atención.
Una de las recientes tesis está relacionada con contaminantes metálicos en cetáceos varados. «Es un aporte importante, cada tema que se está desarrollando es una necesidad que se está identificando a través del programa y, por ejemplo, esta investigación nos acerca un poco a tratar de entender cómo la contaminación está también afectando a estos mamíferos marinos», expresó el coordinador.








