El 18 de diciembre, las Naciones Unidas conmemoran el Día Internacional de las Personas Migrantes, proclamado por la Asamblea General en la resolución A/RES/55/93, de 4 de diciembre de 2000, coincidiendo con la fecha en que la Asamblea General adoptó en 1990 la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares (A/RES/45/158). En su mensaje con motivo del Día Internacional de las Personas Migrantes, el secretario general de la ONU destaca que las personas migrantes contribuyen a la vitalidad económica y a la innovación, mientras que muchas continúan enfrentándose a la discriminación, la explotación y a viajes peligrosos, y subraya la importancia de contar con sistemas de migración seguros, humanos y basados en los derechos humanos.
La migración es una parte integral de la economía mundial y de las relaciones internacionales. Según las estimaciones más recientes de las Naciones Unidas, presentadas en la serie del Informe sobre las Migraciones en el Mundo de la Organización Internacional para las Migraciones y en los datos del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU (UN DESA), en 2024 había aproximadamente 304 millones de migrantes internacionales en todo el mundo, lo que representa alrededor del 3.7 % de la población mundial. La migración está influida por la desigualdad económica, las tendencias demográficas, los conflictos, la persecución y los efectos adversos del cambio climático y la degradación ambiental, así como por la pérdida de vidas a lo largo de las rutas migratorias.
Las Naciones Unidas han establecido normas internacionales que sitúan la dignidad humana en el centro de la gobernanza de la migración. Entre ellas se incluyen la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares, la Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes de 2016 y el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular, respaldado por la Asamblea General en la resolución A/RES/73/195 como el primer marco integral negociado intergubernamentalmente que abarca todas las dimensiones de la migración internacional. El Pacto Mundial vincula la gobernanza de la migración con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, incluido el Objetivo de Desarrollo Sostenible 10.7 (ODS 10), que insta a facilitar una migración y movilidad de las personas ordenada, segura, regular y responsable, incluso mediante la aplicación de políticas migratorias planificadas y bien gestionadas.
La gobernanza de la migración está estrechamente vinculada a la cohesión social y la paz. Estas normas internacionales crean la base para políticas de integración prácticas que son esenciales para la cohesión social. La exclusión y la marginación de las personas migrantes agravan las tensiones sociales y políticas, mientras que las políticas de integración eficaces permiten a las personas migrantes contribuir a la estabilidad y a la prosperidad compartida. En este contexto, las organizaciones de la sociedad civil implementan proyectos y brindan apoyo promoviendo el diálogo inclusivo y la construcción de confianza a escala comunitaria, complementando el trabajo de los Estados y de las entidades de las Naciones Unidas. La Cumbre del Futuro subraya además la importancia de la gobernanza de la movilidad humana, incluida la protección de los derechos de las personas migrantes y su participación significativa en las sociedades de origen, tránsito y destino, como un elemento central de los esfuerzos para fortalecer el multilateralismo y la solidaridad global.
La Federación Universal por la Paz (Universal Peace Federation), fundada por la doctora Hak Ja Han y el fallecido doctor Sun Myung Moon, es una organización internacional no gubernamental con estatus consultivo general ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (Ecosoc). Guiada por el principio de Una Familia bajo Dios, apoya el trabajo de las Naciones Unidas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible y contribuye a los esfuerzos relacionados con la migración mediante actividades orientadas a la construcción de la paz. Las iniciativas de la UPF han incluido asistencia humanitaria a comunidades refugiadas, como el apoyo a personas refugiadas sirias en el Líbano, así como actividades de sensibilización pública, diálogos de expertos y programas de mentoría y liderazgo para personas migrantes, incluida la cooperación con iniciativas como el programa Migrant Leaders en el Reino Unido. En este contexto, la experiencia de la UPF en el diálogo y el compromiso comunitario también puede aportar a procesos multilaterales, como el Diálogo Internacional sobre la Migración 2025 que examinará el papel de la movilidad humana en el desarrollo y la resiliencia.
El Día Internacional de las Personas Migrantes sirve como una oportunidad para revisar estrategias nacionales y locales, compartir buenas prácticas y renovar los compromisos para proteger los derechos de las personas migrantes y de sus familias, reflejando el espíritu de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuyo septuagésimo quinto aniversario se conmemoró en 2023. La migración segura, ordenada y regular depende de la acción coordinada de los Estados, las organizaciones internacionales y la sociedad civil, incluidos los esfuerzos para prevenir los conflictos y abordar sus causas profundas, que siguen siendo fundamentales para reducir el desplazamiento forzado. De cara a hitos mundiales clave, como el Momento ODS 2025 y la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, y en el contexto del seguimiento del proceso de revisión del Pacto Mundial para la Migración iniciado en 2022, las alianzas sostenidas dentro del marco de las Naciones Unidas son esenciales para promover la cohesión social, reducir la desigualdad y fortalecer sociedades pacíficas e inclusivas, en consonancia con la visión de un futuro pacífico y sostenible articulada en el Pacto para el Futuro.
En este espíritu, la Federación Universal por la Paz alienta a sus Embajadores por la Paz, a los responsables de la formulación de políticas, a los representantes de organizaciones internacionales, a las comunidades de fe y a la sociedad civil a fortalecer la cooperación práctica en apoyo a las personas migrantes y refugiadas, con un enfoque en la protección de la dignidad humana, la lucha contra la discriminación y la construcción de sociedades inclusivas.





