El Salvador dio otro paso significativo en su ruta hacia la soberanía tecnológica. El presidente Nayib Bukele revisó personalmente los chips NVIDIA B300 que llegaron al país esta semana, confirmando el avance del proyecto nacional de inteligencia artificial. Junto al mandatario estuvo Ray Pang, vicepresidente senior de Tecnología y Habilitación de Negocios de Supermicro, la compañía global que entregó los B300 a El Salvador.
Supermicro es una empresa estadounidense líder en servidores de alto rendimiento, infraestructura de centros de datos y sistemas optimizados para inteligencia artificial. Fundada en Silicon Valley en 1993, la compañía es reconocida por fabricar hardware especializado para cargas de trabajo intensivas como IA generativa, aprendizaje profundo y cómputo de alto nivel. La presencia de Pang durante la inspección confirma el alto perfil del suministro tecnológico recibido por el país.
Los chips NVIDIA B300, también conocidos como Blackwell Ultra, son considerados los procesadores de IA más avanzados del mundo. Están diseñados para tareas de inteligencia artificial generativa, razonamiento a gran escala y modelos avanzados de cómputo. Incorporan 288 GB de memoria HBM3e y una arquitectura de interconexión optimizada que ofrece más de un 50 % de rendimiento adicional respecto a la generación anterior, lo que los convierte en la piedra angular del futuro Laboratorio Nacional de Inteligencia Artificial.
La llegada de este equipo es parte del proceso iniciado cuando la Oficina Nacional del Bitcoin (ONBTC) gestionó, junto a Aaron Ginn —cofundador y CEO de Hydra Host—, la primera cotización soberana para que El Salvador adquiriera los B300. Tras la reunión entre Bukele y Ginn, NVIDIA autorizó la cotización y el país avanzó con la compra, convirtiéndose en uno de los primeros a nivel mundial en asegurar esta tecnología antes de su distribución global.
La medida forma parte de la carta de intención firmada entre el Gobierno salvadoreño y NVIDIA, que busca equipar al país con herramientas y conocimientos necesarios para convertirse en un líder emergente en inteligencia artificial. El plan incluye infraestructura de hardware, formación de talento, desarrollo de modelos aplicados y una estrategia de IA soberana que permita a El Salvador producir, entrenar y operar su propia tecnología sin depender de actores externos.
Durante el anuncio inicial, Aaron Ginn destacó que uno de los factores que posicionan a El Salvador para liderar en IA es su capacidad energética. El país cuenta con excedentes de energía y una matriz basada en fuentes limpias como la geotermia, recurso que permitirá operar centros de cómputo de alto rendimiento y escalar despliegues futuros. Para Ginn, los países con energía abundante y estable serán los protagonistas de la nueva carrera global por la inteligencia artificial.
La revisión realizada esta semana por el presidente Bukele confirma que el proyecto avanza según lo planificado. La llegada de los chips, junto con el acompañamiento técnico de Supermicro y NVIDIA, marca el inicio de una nueva fase en la estrategia de innovación del país.
Con esta entrega, El Salvador sigue consolidándose como una nación pionera en tecnologías emergentes, combinando energía renovable, infraestructura avanzada y una visión de Estado que apuesta por la IA soberana como motor de desarrollo económico y modernización institucional.







