En la vida cotidiana muchos salvadoreños utilizan el transporte colectivo; hablar de esta realidad es tan necesario, en el sentido de crear una alternativa urgente a este nudo problemático, y romper con el estado actual de los servicios del transporte público, pero esto será posible creando una política pública que visualice una idónea atención a los usuarios que cada día lo utilizan; es decir, debe ser con una mejor atención. Esto implica no usuarios colgados en la puerta del autobús.
Es importante crear una constelación de ámbitos de sentidos posibles, en donde se refleje la mejora en la atención cotidiana para los usuarios del transporte colectivo, que cuenta con un subsidio por parte del Gobierno. Se necesita una atención de calidad, eficiente y eficaz, que mejore con no saturar las unidades colectivas; y aplicar medidas correctivas hacia este sector con políticas de mejora urgente.
Con lo expuesto, se establece un nuevo ángulo para dar alternativas a la realidad del usuario del transporte colectivo y fundamentar las exigencias que se requieren, con un diagnóstico saldrán a luz coordenadas que caracterizan el problema y se potencializará la búsqueda de soluciones viables y factibles, dándole la importancia pertinente y relevante a este nudo problemático, buscando ir más allá de los cánones que se definan hacia una racionalidad establecida de las entidades correspondientes.
La estrategia del pensamiento en ejercer esa mejora se encuentra en un denominador en común, es decir, poder asumir sus condiciones reales y concretas para
establecer los condicionamientos, con una apertura que busca la mejora del servicio de los buses y coaster que brindan servicio colectivo, pues cotidianamente se escucha: «Pasen adentro, por favor, allí hay más espacio, suban las gradas», afectando la circulación interna de los pasajeros al bajarse de la unidad de transporte.
La demanda demográfica del Pulgarcito de América es elevada, por ello es esencial promover alternativas, como soluciones colectivas enmarcadas para solventar este problema estructural, es decir, que la apuesta debe encaminarse hacia las personas que cotidianamente salen a trabajar y que después de una jornada laboral buscan llegar donde su familia para compartir un tiempo de calidad; y busca alternativas de recreación, pero por la ausencia de un servicio más amplio en sus horarios de atención no puede disfrutar en familia, porque no hay un servicio de transporte público ampliado que le garantice su retorno a casa.
El pasajero absorbe involuntariamente todo lo que conlleva transportarse en el sistema público; hacer una fila en la estación, abordar, pero cuando ya la unidad de
transporte se ha llenado demasiado, algunos usuarios no se suben y se quedan a la espera del siguiente bus. Se puede solventar en la medida que se posicionen las unidades de manera operativa para atender a los pasajeros. Por ello, la necesidad de una política pública urgente, con horarios más dinámicos, y que logre cubrir la demanda de los trabajadores y estudiantes con calidad.
La clave está en que los ciudadanos debemos hacer ciudadanía, practicar los valores adquiridos en la familia y ser solidarios con los demás pasajeros. Si se sube una mujer embarazada, cederle el asiento; o si observamos a una persona chineando a un menor, contribuir brindándole nuestro espacio, o incluso a un adulto mayor, que muchas veces madruga para asistir a sus controles médicos. Estas son las características de nuestra identidad como salvadoreños, reconocidos a escala mundial por nuestra hermandad.





