Los diputados electos por los ciudadanos el 28 de febrero recibieron este jueves las acreditaciones como nuevos miembros de la Asamblea Legislativa, en una ceremonia en la que es importante ver y analizar los gestos y mensajes: los diputados de la bancada cian, la de Nuevas Ideas, llegaron en transporte colectivo, lejos de las tentaciones de ostentación e individualismo habituales en actos protocolarios como el que organizó el Tribunal Supremo Electoral (TSE). Esto revela mucho de cómo funcionará la nueva Asamblea.
En contraste, ese mismo día los diputados salientes habían programado, a la misma hora, la antepenúltima sesión plenaria ordinaria de la actual legislatura, y a pesar de que solo son 23 parlamentarios reelectos de los 84, la reunión empezó con siete horas de retraso porque los diputados han abandonado su lugar de trabajo después de fracasar en sus intentos de continuar viviendo de los fondos públicos. El colmo ha sido que hemos visto fotografías, en diferentes cuentas de las redes sociales, que muestran el traslado de mobiliario —archiveros, escritorios y otros— desde el Palacio Legislativo hacia lugares no identificados.
Hasta el inicio de esta semana, los diputados salientes habían planificado cobrar dinero por retirarse, con el adelanto de un bono programado para junio que se inventaron para los trabajadores legislativos, pero que asumieron como propio. Después de una intensa presión ciudadana, los funcionarios salientes vieron frustrado, al igual que su reelección, el intento por salir con miles de dólares bajo el brazo.
La nueva Asamblea Legislativa empieza sus funciones el 1.º de mayo y tiene muchos retos para mejorar las condiciones de vida de los salvadoreños con el apoyo a proyectos impulsados por el Órgano Ejecutivo y que los parlamentarios salientes bloquearon mediante diferentes mecanismos, en un intento por golpear al Gobierno del presidente Nayib Bukele.
En la nueva correlación, la alianza ARENA-FMLN, que dominó en los últimos años, será irrelevante, con una bancada combinada de 18 curules. El impacto es tan significativo que incluso los financistas de estos grupos que perdieron poder de influencia están buscando estrategias para seguir incidiendo por medio de los llamados tanques de pensamiento, algunas ONG y fundaciones. A fuerza de conferencias replicadas en sus aparatos de propaganda buscarán suplir ese papel de oposición que sus instrumentos políticos ya no tendrán.





