Ante la nueva ley de minería, para alardear y sentirse en condiciones de promover el terror de la muerte entre su séquito de opositores, y hasta las sectas que habían perdido la fe de los «feligreses», las entradas de money a sus cepillos dominicales, con la misma monserga satánica que amedrentan al pueblo, hoy salen aprovechadores y oportunistas.
China, Australia, Estados Unidos, Turquía, India, Japón, Corea, Indonesia, Perú, Bolivia, Chile, México, Brasil, Venezuela, entre otros, representan más del 70 % de la producción mundial de minerales. Países gigantes, como Estados Unidos, y pequeños, como Perú y Bolivia, explotan sus recursos de minería metálica.
Solo el escándalo oportunista y la mala información tratan de captar la atención de un pueblo pujante en su desarrollo, donde su Gobierno está tratando de resolver los grandes problemas de alimentación, viviendas dignas, empleos, sanidad y tantos otros problemas históricamente heredados.
Nuestra juventud, principalmente, no se ha detenido a estudiar la realidad de esos procesos productivos, esas experiencias en un ciento de países, sus resultados, y sobre todo las previsiones que esa producción requiere y que se conocen bien con cientos de años en los países donde se realiza, y están consideradas justamente en nuestra ley de minería, recientemente aprobada.
Nuestro pueblo, en general, y sobre todo la juventud, por su lectura consciente de la ley y las condiciones de seguridad expuestas en ella no atiende al oportunismo político de pequeños grupos opositores y sectores altamente conocidos por su desprecio al progreso de El Salvador, bloqueado por los intereses capitalistas, de las grandes oligarquías y dictadores por más de 500 años.
Quienes quedan de los gobiernos anteriores (porque sus capos están prófugos de la justicia) tratan de conmover, sobre todo a la juventud, protestando por la minería, sin informarles cuál es el proceso, desconociendo el proyecto de la actual ley que rige esa operación, los posibles beneficios, según los estudios e investigaciones realizadas por el Gobierno para tomar esa decisión, pero sobre todo el desconocimiento de la ley condiciones que rigen hoy.
En 1996 se decretó un proyecto de ley de minería con grandes deficiencias en la seguridad y sus objetivos, pero no hubo entonces alharaca de los mismos que hoy, oportunistas, satanizan el hecho y participaron en la aprobación de aquella ley. Puede registrarse la gran celebración en los diarios de esa fecha. Es necesario que llegue al pueblo, a la juventud, a todos, una información veraz sobre la nueva ley de la minería.
El Salvador tendrá expectativas de obtener una mejora en la calidad de vida de sus habitantes, un desarrollo económico acertado y la generación de empleos gracias a que los diputados de la Asamblea Legislativa aprobaron, con 57 votos, la creación de la Ley General de la Minería Metálica.
La normativa consta de 35 artículos y tiene por objeto la regulación de todos los aspectos relativos con las acciones del Estado en cuanto a la exploración, explotación, extracción, procesamiento y comercialización de actividades de las mineras metálicas.
El implementar esta actividad será protegiendo el medioambiente, garantizando la extracción mineral de forma sostenible, mediante la aplicación de buenas prácticas, como el uso de tecnologías limpias, certificaciones, economía circular y compensación ambiental.
Si hemos visto con gran satisfacción, nosotros y la opinión internacional, que la primera acción realizada por este Gobierno fue la seguridad de nuestro pueblo, ¿cómo no se va a poner fe en que no podría con la minería?, sería absurdo que se propongan proyectos gubernamentales que perjudiquen de alguna manera a la población.
Es necesario estudiar, conocer la ley y de alguna manera ser partícipes y no opositores atendiendo el oportunismo de politiqueros interesados en tener la presencia que perdieron por sus malas acciones cuando tuvieron la oportunidad real de bien gobernar.





