Un premio cada año a un ser humano con trayectoria excepcional, que ha intervenido en la historia cultural del país; así, por ley, se estableció el Premio Nacional de Cultura.
Desde el Estado, este ha sido el más fiel y constante reconocimiento al trabajo cultural que por iniciativa propia, esfuerzo y constancia muchos salvadoreños sobresalientes han llevado a cabo.
Este reconocimiento desde su creación se llevó a un alto nivel, estableciendo que el presidente del país lo entregara, además de conferir un título y un reconocimiento económico.
El premio a la cultura, que no es traspasable y nunca sería declarado desierto, ha sido respetado con el devenir de la historia y ha sobrevivido a todos los cambios en el ramo de cultura, incluso en los momentos en los que la asignación del galardón estaba en manos del Ministerio de Educación.
La primera ley de un premio que reconoce a la cultura data de 1947. Entonces, el decreto dictaminó que cada año se premiara a dos personas cuya obra hubiera destacado ese año en las letras y las ciencias. Esta última incluye a las ciencias de la investigación sociológica, a la filosofía, así como a las matemáticas, las ciencias naturales y la medicina.
El carácter del premio en el decreto rezaba de manera «permanente». De tal forma que también mandaba a incluir desde su publicación en el «Diario Oficial» una partida económica dentro del presupuesto general. El premio era de 8,000 colones salvadoreños y un diploma de reconocimiento para cada ganador.
Uno de los numerales que dio pie a esta iniciativa del Poder Ejecutivo decía: «Considerando que uno de los problemas en que más se interesa el actual gobierno es la difusión e intensificación de la cultura en todos sus aspectos».
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La ley fue firmada por Salvador Castaneda, presidente constitucional en ese entonces. Posteriormente, en 1953, se derogó este decreto y nació la Ley Especial del Certamen Nacional de Cultura. Esta legislación cambió por completo el rumbo del premio y le dio paso a un concurso en el que podían participar los artistas nacionales, centroamericanos y panameños.
La competencia también se abrió a tres grandes ramas con subdivisiones: Ciencias, Letras y Artes. Los premios serían para primero y segundo lugar. Para los primeros lugares había un diploma de honor, una medalla de oro, 8,000 colones salvadoreños y un 25 % de la obra, si era una publicación; y de ser una obra o pintura, esta pasaría a la galería del Departamento de Arte del museo David J. Guzmán. El segundo lugar tendría siempre el diploma, una medalla de plata y 4,000 colones salvadoreños.
El certamen anunciaba la recepción de trabajos cada 5 de noviembre, para conmemorar el aniversario del Primer Grito de Independencia.
Así se mantuvo este reconocimiento hasta 1975, cuando un nuevo decreto dio pie nuevamente al Premio Nacional de Cultura, solo para salvadoreños.
A partir de ese momento, se comenzaría a escribir una nueva línea de tiempo en el mayor galardón que entrega el Estado a los artistas.
De 1976 hasta 1982, el premio entregó un reconocimiento para las artes y otro para las ciencias, pero se estableció en 15,000 colones a cada ganador.
Durante el período más complicado en El Salvador (la guerra civil), el premio se suspendió desde 1983 hasta 1994, cuando el entonces Consejo Nacional de Cultura, (el extinto Concultura) revivió la tradición de premiar a lo más destacado en las artes.
La nueva ley que le permitió a Concultura aplicar el premio fue dictada en 1988, bajo la presidencia de José Napoleón Duarte. En dicho decreto se estableció que el premio se otorgaría a las personas naturales y jurídicas en cualquiera de las ramas en artes y patrimonio cultural de El Salvador. Pero fue hasta 1994 que se aprobó la creación de un reglamento para ejecutar el proceso, y finalmente otorgar la distinción. El reglamento ha sufrido varias modificaciones en los últimos años.
De esta manera, actualmente las personas jurídicas y naturales a optar por la presea son los que destaquen «en cualquiera de las expresiones artísticas, culturales, de rescate, investigación, conservación, protección, fomento, desarrollo, difusión y valorización del patrimonio cultural».
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El premio es de $5,000, y el galardonaEl decreto de 1975 establece las bases para la entrega de los reconocimientos. do recibe un diploma y una medalla de oro. Un jurado calificador es el que delibera y decide dentro de la terna propuesta cada año.
En El Salvador, desde 1976 hasta el 2020, las autoridades de Cultura y el Ejecutivo han premiado a 37 salvadoreños, de los que solo cuatro son mujeres. Una clara deuda en el reconocimiento de las artistas salvadoreñas en todas las ramas.
Las disciplinas que más han recibido premios son artes plásticas, literatura, gestión cultural, artes musicales y ciencias. La trayectoria y el impacto cultural de las personalidades que lo han recibido es incuestionable.
En esta ocasión, les compartimos la línea de tiempo que incluye a todos los galardonados, así mismo destacamos a un autor por década. Desde luego, resaltamos a las cuatro mujeres, las únicas que han obtenido su lugar en la historia del premio.

Parte I: Línea del tiempo de los premios nacionales de cultura desde 1976 hasta el último entregado en el 2020 a TNT. 
PARTE II. En la historia de los premios, solo cuatro mujeres lo han recibido.







