Cuando el presidente Nayib Bukele anunció el cierre de las fronteras al inicio de la pandemia, se estableció una red de centros de cuarentena para los viajeros procedentes del exterior y se suspendió la circulación interna. Entonces, la oposición criticó al decir que era alarmismo y que se provocaba un grave daño a la economía con un cierre tan tempranero. Sin embargo, esa fue una de las medidas más atinadas que dieron tiempo al Gobierno para preparar al sistema de hospitales públicos para lo que venía.
De hecho, los cierres en otras latitudes han sido más prolongados y se han repetido varias veces debido a las diferentes oleadas del virus y a sus múltiples variantes. El Salvador, en cambio, no ha tenido una nueva interrupción y la economía está abierta.
Pero siempre hay que mantener las medidas de prevención, priorizar la higiene personal (lavado de manos con agua y jabón y el uso de alcohol en gel) y usar mascarilla, además de mantener la distancia en espacios compartidos. Sumado a esto también hay que respaldarse en la ciencia. Al respecto, varios laboratorios han concluido sus investigaciones y han desarrollado vacunas contra el coronavirus que han resultado ser muy eficaces para evitar el desarrollo de formas graves de la COVID-19.
En los primeros meses, la oposición ARENA-FMLN aseguró que El Salvador no estaba preparado y que seríamos los últimos en tener la vacuna. A estas alturas, no obstante, no solo el país fue uno de los primeros en recibir el medicamento, sino que también compartió millares de dosis con municipios hondureños, sin que se afectara el ritmo de la inmunización a escala nacional. Ahora, con más de 7 millones de dosis administradas, el plan nacional de vacunación empieza a proteger a niños entre los seis y 11 años.
Nuevamente, la oposición ha saltado para decir que eso sería peligroso para los menores de edad. Sin embargo, ya hay media docena de naciones que inoculan a sus niños. Además, recientemente, la farmacéutica Pfizer anunció que su vacuna es efectiva para niños de entre cinco y 11 años.
El Salvador avanza a la vanguardia de los países que están protegiendo a sus ciudadanos contra la COVID-19. Lo mejor que nuestras familias pueden hacer en estas circunstancias es participar de la vacunación, llevar a todos —así sean adultos mayores, jóvenes y ahora a los niños— a recibir las dosis del fármaco. Solo así estaremos protegidos y podremos reactivar actividades como las clases presenciales.






