En un relato íntimo y emotivo, la artista salvadoreña Fátima Calderón, la «heredera de Alfredo José», como es conocida en el mundo artístico, compartió detalles inéditos y conmovedores sobre su infancia que estuvo marcada por la ausencia de su padre biológico, del complejo camino que recorrió para ser aceptada dentro de la orquesta La Colección y la «terquedad» que tuvo para mantenerse firme hasta forjar su propia trayectoria en el mundo artístico.
Fátima, contrario a la cercanía que vemos actualmente, entiendo que, durante tu niñez, ¿no tuviste contacto con tu papá?
Bueno, todo empieza por la relación que tenían mi padre y mi madre, ellos terminan la relación y como en toda familia, a veces los más afectados somos nosotros, los hijos.
Así fue que empezó todo, el distanciamiento que mi madre decidió que como hija tuviera con él, porque ella ya tenía una relación y para no afectar su nuevo hogar, decide tomar distancia extrema con mi padre.
Pero, ¿conociste a tu papá de pequeña, viviste con él algún tiempo?
No, Fátima Calderón no conocía a su papá. Yo crecí con otra imagen paterna que era la pareja de mi madre. Yo pensaba y creía que era él, pero supe que no debido a problemas, circunstancias, vibras que uno siente, la diferencia entre su hijo, porque ambos concibieron un hijo y estaba yo.
Para mí es un poco comprometedor hablar de esto porque no quisiera que haya una fisura en la relación de mi madre. Ahora que soy madre, lo único que te puedo decir es que los hijos no tienen la culpa de los errores que nosotros cometemos como adultos.
No quiero que se escuche que estoy juzgando a mi madre en ese aspecto, pero así fue, esa es la palabra. El distanciamiento ocurrió por cuidar la otra relación.
¿A qué edad te enteraste quién era tu padre o tu mamá te lo dice?
Llegó un momento en el que no sé, (entre susurros «es que suena feo») algo la hizo tener conciencia, o le dio aquella espinita por decirme y recapacitó. A mis ocho años, justo cuando estaba saliendo un video de mi papá en el programa Variedades del Seis fue que me dijo, «él es tu papá». Ahí mi mundo, mi perspectiva, mi visualización de todo dio un giro total.
Ahora me pongo a pensar, ¿cómo es posible que me tuvieron que privar por problemas de X-Y razón de algo que yo tenía derecho?, pero así fue la vida, lo que Dios quiso y no reniego absolutamente de nada, porque ahora que soy madre comprendo todas las dificultades que uno pasa, porque es fácil señalar cuando uno no ha tenido un hijo o no ha pasado una experiencia similar, pero cuando te toca vivirlo valorizas y dices «gracias, mamá, por todo lo que hiciste, lo hiciste a tu manera, pero aquí estoy. Si lo hiciste bien, lo hiciste mal, no soy quien te va a señalar».
¿Cuándo es que haces ese contacto con tu papá, qué se conocen?
Yo me convertí en una adolescente. Pasé mi etapa de niñez y en mi preadolescencia, no me voy a santificar, fui una niña muy rebelde, muy hiperactiva, que no estaba tranquila como Dios me tenía.
No fui novia, ni nada por el estilo, pero en cada cosa artística ahí estaba yo. En una tarde alegre, un acto de la escuela, no había en cosas que yo no salía. Yo imitaba a Selena, bailaba como Fey, como Shakira, como Britney, tocaba trompeta, estaba en el coro de la escuela.






O sea, la parte musical siempre estuvo en ti sin saber que tenías un papá artista, porque ¿tu mamá no era artista?
No, mi madre no tenía absolutamente nada que ver con la música, pero aquello estaba en mí. Yo era la distinta de la familia, se puede escuchar feo, pero no pertenecía a eso. Yo traía la cola de Judas de mi papi (ríe).
¿Cuándo surge la oportunidad de conocer a tu padre?
La Colección se iba a presentar en San Vicente, yo llegué y le dije a mi mamá que él iba a estar allí. Ella pensó que me iba a pasar y ya.
Comenzó mi insistencia, comienzo a rebuscarme por ir, porque se pagaba una entrada, escuché que la emisora del pueblo iba a regalar pases para esa fiesta. En esos dorados tiempos que no había celulares y que solo la gente con dinero tenía teléfonos en casa, a una cuadra de donde yo vivía, por el Hospital Nacional de San Vicente había un teléfono público. Salgo corriendo y rogando que cayera mi llamada, y justó cayó. Me dan el pase, me apuntan y llego feliz a casa.
Le digo a mi mamá, «ya tengo el pase para ir a ver a mi papá» ella me vio como «está loca», pero cuando se llegó el propio día, digo yo «que me pongo para que mi papá me vea», ni era para la fiesta. Salgo y le digo a mi mamá «ya estoy lista», me dijo «o sea qué sí pensas ir».
Asumo que ¿te llevó…?
Me dijo, «sabes qué, no necesitas pase para ir a verlo», se quitó la gabacha que andaba, medio se arregló y me dijo «vamos», sin saber para dónde íbamos. Cuando veo, agarramos camino por la colonia Santa Elena, en San Vicente, llegamos a una casa, yo desconocía quienes vivían ahí, abrió un señor.
Resulta que ese señor era mi tío, era hermano de mi papá. Se saludaron, me dejaron sentada y comenzaron hablar, yo de metida quería escuchar, pero no me dejaron. Luego me dijo «él es tu tío», me dejó con él y fue quién me llevó donde se iban a presentar.
Primero llegó el grupo y comenzaron a desfilar mis hermanos. Yo solo veía que mi tío me decía, «mira, ese es tu hermano, ese que está allá también es tu hermano», ahorita en mi mente y experiencia digo, hubiera sido mejor decirme quiénes eran los músicos y quiénes eran hermanos.
Se acercaron a mi tío a preguntarle que andaba haciendo allí porque él nunca visitaba las fiestas patronales. Hasta que llegó mi papá, en ese entonces estaba casado con Bego, la mamá de Javi, aparecieron los dos bien elegantes, tan guapos. Yo tengo la imagen perfecta de ese momento.
Luego se fue mi tío a platicar con mi papá, de ahí se acercó y me dijo «hija, mira, te voy a presentar, él es tu papá» y él me abrazó. Eso fue en septiembre. Yo en mi inocencia hasta el DUI de mi mami llevaba para enseñárselo y decirle, ella es mi mamá.
Obviamente comenzaste a convivir más con tu papá. ¿Cuándo fue que decidiste irte a vivir con él?
Esa misma noche (entre risas), ese mismo día.
¿Así, sin conocerlo mucho?
Yo no sé si ustedes pasaron por eso, pero no pertenecer a un lugar se siente feo y doy gracias a Dios que pude salir de buena manera, no fue con un hombre, con el primero que se me apareció en la vida, porque creo que eso le suele pasar a muchas niñas que se sienten en un ambiente hostil, encerrado, donde no son comprendidas.







