La resistencia de Fátima se convirtió en su fortaleza. Su ingreso al grupo fue una batalla constante que, irónicamente, la ha convertido en la figura principal de La Colección.
¿Cómo fue el proceso para ser incluida, porque solo había niños?
Al principio es como cuando te regalan un perrito o gatito, pero ya hacerte cargo de él realmente es un compromiso, una responsabilidad que te echas encima. Creo que tal vez está mala la comparación, pero creo que fue como mis hermanos lo vieron.
¿Por qué ya estaban distribuido los lugares?
Exacto. Siempre en los medios han visto una imagen de unión, y lo digo entre comillas porque adentro no éramos unidos. Si eran unidos los varones, el patriarcado estaba armado y era como alguien nuevo que llegaba ¿a qué? Comenzaron los mensajes hirientes de parte de todos. Y ahora lo entiendo porque todos éramos bichos.
También la ignorancia de uno como joven lo hace cometer muchas cosas indebidas, que no pensamos que vamos a herir, a destruir o hacer sentir mal a la persona. Yo sentía que lo que hacían era desesperarme para que me fuera, pero no sabían lo terca que era.
No contaron la fuerza y las ganas que tenía, porque prefería aguantarlos a ellos que regresar a la realidad en la que vivía.
¿Hubo peleas?
Comenzaron los pleitos como hermanos, pero eran como hirientes, eran cosas pesadas que me decían. Ahora, cualquiera que me diga: “Tu puesto fue ganado fácilmente” es mentira. Mi puesto me costó bastante (entre lágrimas y voz cortante). Hay tantas cosas que aguanté que, obviamente, no puedo decirlas, pero ¿sabes qué?, me hicieron una mujer perseverante, fuerte, valiente, porque ahora en la vida no me le achico a nada.
Ningún hombre me puede amedrentar porque en ese entonces tenía siete hombres que estaban en contra de mí, siete, sin contar los que estaban afuera.
Vuelvo y te repito, yo no le guardo rencor a ninguno de mis hermanos porque ahora que estamos adultos ahora sí somos unidos. Me gané el respeto de ellos a hierro y tuve que pasar todo lo que pasé para estar donde estoy.
Te convertiste en la heredera de La Colección.
Parece mentira, pero la vida es un restaurante, no te vas sin pagar la cuenta. Lo pude comprobar hasta la edad en la que estoy. Lo que das es lo que vas a recibir, no de la persona que se lo hiciste, pero la vida te lo recompensa. Igual pasa con la maldad que cometiste con una persona.
Es algo que nunca había hablado, pero no estuvo en mis manos el hecho de que ellos ya no estén en el ámbito musical o que se hayan salido. Sí ha sido mi decisión hasta la fecha seguir donde estoy porque así lo quise, nadie me obligó, me forzó o me condicionó.
Incluso, yo no entré al grupo porque estaba la que sale en «El botecito», Margarita Miranda. Cuando ella decide irse es que mi papá me dice: “Dale vos”. Yo tenía las ganas, pero no la experiencia.
Claro, porque la energía con la que bailan en el grupo es difícil.
A mí me costaba adaptarme y con la rivalidad de ellos más. Por ejemplo, si yo no asistía y había ensayos importantes porque íbamos a ir a televisión, cambiaban las coreografías para que el día de la presentación anduviera perdida y me viera mal.
Pero yo le agradaba a la gente, siempre me querían, me agarraban aprecio. Cuando hacían eso, me iba a bailar con los presentadores y al final yo era la más enfocada por las cámaras. Eso era un pleito cuando llegaba a la casa, te podés imaginar esas escenas.






Ahora vemos a Alfredo José, a Fátima y a La Colección.
Sí, y es algo que yo no lo busqué, es algo que llegó a mí. Yo nunca he dicho: “Fátima y La colección”, la gente lo está diciendo, lo está imponiendo. Incluso, lo de «la heredera», «la reina del merengue», no son títulos que yo me he puesto, sino que la gente con su cariño.
¿Cómo es qué pasas de Fátima, la que baila, a la que canta?
A mi papá se le acabaron los hijos y a así fue que en buen salvadoreño topó. Cada uno fue tomando su camino, fue abandonando el proyecto y cuando ya no le quedó ningún otro hijo fue que dijo: “Pues, ni modo, esta me tocó, esta voy a agarrar”.
Cuando participé en «Bailando por un sueño», que estaba en el mero apogeo porque era un programa que todo mundo veía, le decía a mi papá grabemos algo, pero el mismo celo y la misma onda de «¡uy!, ¿cómo lo va a hacer Fátima? si es la nueva.» O sea, todo debía ser grabado por ellos y hecho por ellos (sus hermanos).
Luego se dio el quiebre más significativo de la agrupación, puedo decir que fue el hijo que más le dolió a mi papi. Cuando Javi se va, él se derrumba, porque era la canasta donde había puesto todos sus huevos, era el heredero, el que iba a continuar su legado, porque Javi es una estrella.
Cuando se va dije: “Este es mi momento”, pero todavía no. Mi papá quería un varón. Ya mi hermano, el menor de todos, Diego, había crecido, tenía 16 años. Él nunca había estado en el grupo, nunca había estado en nada y decide ingresarlo para comenzar a grabar con él.
¿Te quedaste en el limbo?
Vuelvo a quedarme en «stand by», pero de ahí fue que Diego, por motivo de papeles tuvo que abandonar el país, y ya mi papá dijo: “Bueno, y ahora a quién le tiro” y fue como: “Vení para acá vos, ¿crees que le das a esta canción?”, y así comenzó mi faena como cantante.
¿Cuál fue la primera canción?
Fue «Corazón de goma», ya sin mis hermanos. Después vino «Querida amiga», «Noche de copas», el homenaje a Tito Flores con «La pregonera», «Así no te amará jamás» y ahora vengo con una nueva canción que estoy promocionando, «Prefiero ser tu amante», de la mexicana María José.
¿Qué esta canción la llevaron de gira a Europa?
¡Mirá hasta dónde me llegó mi perseverancia! Ese ha sido un premio por aguantar. Mi primera gira fue hacia Estados Unidos y hace dos años empecé a viajar a Europa. La semana pasada regresamos de Barcelona. La primera semana estuvimos en Roma, la segunda en Milán y la última la cerramos en Barcelona. Que te puedo decir, es un sueño hecho realidad.
¿Y habrá video de esa canción?
Antes que nada, quiero decirles a las mujeres que todos los obstáculos que se nos presenten lo podemos superar, solo es de tener paciencia y llenarnos de paz y amor. En mis sueños siempre estuvo el ir a otros países, pero la realidad superó las expectativas, lo disfruté al máximo y hasta pude grabar partes del video de mi nuevo tema. Grabé en Roma, en el Coliseo; en la Fontana di Trevi, en Milano, frente a la Sagrada Familia, en Barcelona; en Francia, en fin. Dios me bendijo y lo está haciendo grandemente. Espérenlo próximamente en las plataformas digitales.







