Ana Artola y Róger Flores son una joven pareja que decidió iniciar su emprendimiento Qué Bonito sin un local físico, solo utilizando las plataformas digitales. Su negocio consiste en vender prendas de segunda mano en la ciudad de San Miguel, y funciona mediante Instagram.
Ellos relatan que han tenido tiempos difíciles en el ámbito personal a causa de la crisis sanitaria por el coronavirus, ya que han perdido familiares muy cercanos, por lo que su negocio Qué Bonito les ha dado la oportunidad de mantenerse ocupados y enfocar sus energías en algo positivo que los llena de satisfacción.
Estos dos jóvenes, de 27 y 29 años de edad, mencionan que el tiempo en confinamiento los llevó a dar el primer paso para crear este proyecto que lo planificaban desde hace más de un año.
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Actualmente trabajan su emprendimiento Qué Bonito desde sus casas, y consideran que, aunque implique un reto personal, la satisfacción es demasiado grande.
«Queríamos poner un negocio juntos. Estos tiempos son difíciles y hay menos recursos, por lo que queríamos dar una opción para acceder a ropa sin salir de casa y a precio económico”, relata Róger.
Durante los últimos meses, los jóvenes no han dejado de trabajar y han adoptado protocolos de salud para seguridad propia y la de sus clientes.
Nuestros planes con Qué Bonito son grandes. Actualmente ya hacemos entregas a nivel de la zona oriental, no solo en San Miguel, y nos gustaría en un futuro tener una tienda física, con precios económicos y con la posibilidad de generar empleos.
Ana Artola, emprendedora
Ellos mencionan que la ropa pasa por un lavado a vapor para luego empacarla y hacerla llegar a sus clientes con el menor contacto posible.
Los jóvenes no han recibido ninguna formación para la creación de negocios o el manejo de redes sociales, por lo que aprenden en el camino, a base de prueba y error.
Con solo tres meses en funcionamiento, ellos hablan sobre sus proyecciones a largo plazo.







