¿Has escuchado sobre los pólipos uterinos o endometriales? Si tu respuesta es no, te comento que, de acuerdo con la ginecóloga y obstetra Mairena Méndez, son una protrusión o crecimiento nodular benigno sobre la superficie del endometrio constituido por glándulas, estromas y vasos sanguíneos característicos, de origen desconocido.
«Los pólipos pueden ser únicos o múltiples. La prevalencia de la patología está por encima del 7.8 %, y la mayor parte de los pólipos son benignos, aunque un 0.5 % y 1 % puede sufrir transformación maligna», dijo.
Méndez detalló que esta patología es frecuente en la ginecología. Se calcula que el 20 % de las mujeres la presentan, sobre todo entre los 40 y los 65 años, aunque se puede presentar a cualquier edad.
Agregó que los pólipos uterinos se clasifican en diferentes tipos según su aspecto y composición.
«Según la estructura histológica, hay funcionales o típicos que presentan un aspecto similar al endometrio normal. Pueden presentar cambios proliferativos o secretores. También están los quísticos que surgen de la quistificación de los pólipos glandulares; hiperplásicos, que tienen cambios similares a los de la hiperplasia endometrial; los atróficos son frecuentes en pacientes menopáusicas y los malignos son cuando las células del pólipo pasan por un proceso de malignización y son cancerosos», especificó.
En cuanto al tamaño, la especialista detalló que varía de milímetros a varios centímetros.
«Estos se adhieren a la pared del útero por medio de una base grande o de un tallo delgado», dijo.
Las causas de padecer esta patología no son claras, sin embargo, se asocian a causas y factores de riesgo que influyen en su aparición.
«Los factores hormonales son, sin duda, un desencadenante, pues el nivel de estrógenos es importante para su formación. Cuando hay un desequilibrio hormonal, la mujer es más propensa a producir pólipos uterinos», expresó.
Si te preguntas cuáles son los síntomas, generalmente los pólipos pequeños son asintomáticos y la mujer no se percata de que los tiene.
La especialista indicó que el 50 % de las pacientes no presenta síntomas, y una señal de alerta es cuando se padece anemia debido a las frecuentes y abundantes hemorragias provocadas por los pólipos, así como al frecuente dolor por la dilatación cervical.
«Cuando el pólipo crece y es sangrante aparece el síntoma más característico: el sangrado genital en el 68 % de los casos, ya sea sangrado escaso, sangrado menstrual abundante, sangrado vaginal posmenopaúsico, sangrado intermenstrual y el poscoital [después de las relaciones sexuales]», señaló.
Méndez aseguró que padecer de pólipos implica diversos riesgos, ya que afectan otros padecimientos base como la hipertensión arterial que altera los mecanismos apoptóticos celulares favoreciendo el crecimiento celular. También puede agravar la diabetes mellitus tipo II, la obesidad, los tratamientos con tamoxifeno, las terapias hormonales para la menopausia y los antecedentes relacionados con el cáncer.
DIAGNÓSTICO
El método de elección para el diagnóstico, cuando hay sospecha de pólipos, es la ecografía transvaginal y la histeroscopia.
«La ecografía transvaginal se debe realizar antes de la ovulación. También puede ayudar la histeroscopia, que consiste en instilar suero fisiológico en la cavidad endometrial para visualizar ecográficamente el contorno del pólipo», expresó la ginecóloga.
Pese a que ambas pruebas sirven para el diagnóstico, la que brinda la confirmación es la histeroscopia. La especialista detalló que a la paciente se le introduce una cámara en el útero para visualizar la cavidad uterina. Lo que a su vez permite el análisis histopatológico en el caso de sospecha de malignidad.
Agregó que la mejor forma de evitar un problema relacionado con los pólipos es hacer revisiones periódicas con el ginecólogo para detectar y conseguir un diagnóstico precoz que evite cualquier problema derivado de esta patología.
TRATAMIENTO
La ginecóloga explicó que en muchos casos no se requiere de tratamiento, ya que los pólipos desaparecen espontáneamente, pero hay tres factores por considerar para planificar un posible tratamiento.
Los factores son la sintomatología, el riesgo o el potencial de que se detecte como maligno estimado y la búsqueda de la fertilidad.
«Considerando el carácter predominantemente benigno de un pólipo y conociendo los factores relacionados con la malignidad, el tratamiento expectante sin intervención es propuesto como opción terapéutica en aquellos pólipos asintomáticos y menores de un centímetro, dado su alto rango de resolución espontánea a 12 meses de seguimiento», detalló.
ASOCIACIÓN CON LA ESTERILIDAD
Los pólipos pueden afectar la fertilidad cuando tienen un tamaño mayor a un centímetro.
La especialista detalló que un problema relacionado a la esterilidad es por el tamaño (mayor a un centímetro), ya que impide la implantación del embrión y favorece los abortos de repetición; además, la localización puede obstaculizar los ostiums tubáricos.
«Los pólipos no deben ser pasados por alto en un estudio de fertilidad. Aunque hay discusión en cuanto a qué pólipos afectan la fertilidad, con relación a su tamaño y localización se ha observado que la tasa de embarazo espontáneo aumenta de un 23 % a un 35 % tras la realización de la polipectomía [extirpación del pólipo]», dijo.
Si deseas agendar una cita con la ginecóloga y obstetra Mairena Méndez, puedes visitarla en su clínica ubicada en el Instituto de Ojos, sucursal Escalón, en el segundo nivel, local 7, en la 83.a avenida sur y calle Juan José Cañas, en la colonia Escalón, o llamar al 7309-6966.







