Por más mensajes negativos de la oposición y de catastróficos augurios, la economía salvadoreña ha demostrado que va por el rumbo correcto, con un crecimiento que superó los dos dígitos por primera vez en la historia en 2021 y con buenas perspectivas para este año, de acuerdo con organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El impulso que el bitcóin le ha dado a la economía nacional, sobre todo al turismo, y los planes de grandes inversiones por los grandes tenedores de la criptomoneda también son un elemento que antes no formaba parte del análisis, pero que ahora se vuelve importante, de cara al surgimiento de los primeros bonos volcánicos, respaldados por el activo digital y que tienen la posibilidad de financiar muchas obras e incluso reducir la deuda tradicional nacional.
Esta semana ha sido la Asociación Bancaria Salvadoreña (Abansa) la que ha destacado el buen estado de la economía nacional, al anunciar un crecimiento de 8.7 % en los créditos para las empresas, el aumento más grande en 13 años.
La noticia, de amplia repercusión nacional y una muestra de la saludable economía nacional, fue minimizada por los órganos de propagada de la oposición, que se dedicaron a despotricar contra el bitcóin dentro del sistema financiero nacional. Esto último es un absurdo, debido a que la naturaleza de la criptomoneda es estar afuera de los controles de los bancos, sean privados o controlados por los Gobiernos, dada su apuesta por la libertad.
Abansa, en cambio, ha informado del importante crecimiento en los créditos para empresas, que pasaron de un 3 % en 2020, en plena crisis por la pandemia, al 8.7 % el año pasado. Los sectores más dinámicos son la industria y el comercio.
Micro, pequeña, mediana y gran empresa se han financiado en la banca privada porque tienen confianza en el sistema financiero nacional, el cual brinda las mejores condiciones —garantizadas por el Gobierno— para aumentar sus operaciones y respaldar proyectos de inversión.
La iniciativa del Gobierno del presidente Nayib Bukele de apuntalar a las empresas de todos los tamaños con el Fideicomiso para la Recuperación Económica de las Empresas Salvadoreñas (Firempresa, administrado por el Banco Nacional de Desarrollo de El Salvador, Bandesal) está rindiendo frutos al fortalecer las capacidades operativas, administrativas y productivas de estas.
A pesar de los impactos de la pandemia y del «lobby» negativo de la oposición, la economía nacional se recupera y fortalece. El sistema financiero privado tiene mucha solidez y liquidez, lo que demuestra que confía en el rumbo hacia el desarrollo y progreso que lleva el país.





