El primer semestre de 2025 ha marcado un nuevo registro histórico en El Salvador: 149 días sin homicidios.
Es decir, que en el 82.7 % de los 180 días de la primera mitad del año no hubo muertes violentas. Estas cifras reflejan el éxito de las políticas de seguridad del presidente Nayib Bukele, que logró transformar a El Salvador de ser la nación más peligrosa del mundo a ser el país más seguro del hemisferio occidental.
En los años previos, las autoridades de seguridad pública habían registrado 126 días sin homicidios en 2023 y 135 en 2024, siempre en el primer semestre del año, lo que revela cómo se afianza la nueva era de seguridad en la sociedad salvadoreña.
Sin embargo, los planes del Gobierno son más ambiciosos y el objetivo es lograr la total pacificación del país. Aunque se trata de un número reducido y de un récord histórico, todavía estamos hablando de 31 muertes violentas.
Esa treintena de familias en luto son un recordatorio que el crimen si bien ha disminuido notablemente en el país todavía sigue existiendo, pero también revela que existe violencia incorporada en las pautas sociales de los salvadoreños, porque muchos de esos homicidios suceden debido a la intolerancia o a los excesos en el consumo de alcohol y otras sustancias.
En cuanto a las razones estrictamente delincuenciales, las autoridades no descansan para continuar con los patrullajes e investigaciones para detectar nuevas amenazas, como la sucedida dentro de institutos nacionales, donde criminales estaban organizando a jóvenes para integrar una nueva pandilla.
La pronta acción de las autoridades arrancó de raíz esta lacra, llevando a los responsables a enfrentar las consecuencias penales de sus actuaciones.
Precisamente ese récord y eficiencia de las fuerzas de seguridad han hecho que El Salvador sea tomado en cuenta en los listados mundiales, ya sea como destino turístico o como sede para eventos internacionales, sean deportivos o de belleza.
La seguridad ha permitido que las maravillas naturales del país ahora estén al alcance de turistas, nacionales o extranjeros, que pueden visitarlas con total confianza. El empuje turístico gracias a la desarticulación de las maras ha abierto enormes posibilidades de desarrollo económico para todo el país.
Más empresas han surgido y muchos más salvadoreños emprenden para atender a estos visitantes. El Salvador avanza con su proceso de transformación, convirtiéndose en un mejor lugar para vivir, pero también en un maravilloso destino turístico.






