En abril de 2016, Comandos de Salvamento sufrió la pérdida de Erick Beltrán, un joven de 14 años, cuya vida fue arrebatada por la mano criminal de las pandillas. El joven socorrista fue asesinado en las instalaciones de la seccional de Quezaltepeque, La Libertad, la cual por 20 años estuvo brindando servicio a la población.
A raíz de este ataque, la institución decidió cerrar operaciones para no exponer la vida del resto de socorristas voluntarios que desempeñan una labor desinteresada en favor de todos los salvadoreños; no obstante, anunció que dicha sede iniciaría operaciones hasta que existieran garantías de seguridad, pues el país pasaba por momentos en los que la violencia homicida de las maras no pudo ser controlada por los gobiernos del FMLN. Como los Comandos, otras instituciones de socorro también vieron mermado su accionar humanitario.
Siete años han transcurrido de aquel amargo momento y las condiciones de seguridad en las que actualmente los socorristas desarrollan su trabajo son diferentes, pues la población goza de paz y tranquilidad gracias al plan de seguridad que ha permitido capturar a 68,579 pandilleros y 365 días sin homicidios.
Carlos Fuentes, vocero de la institución, conversó con «Diario El Salvador» sobre estas condiciones y destacó, entre otras cosas, la reducción de los casos de víctimas por arma blanca y de fuego. «Hemos tenido una fuerte disminución de situaciones de la delincuencia, en este caso personas lesionadas por arma blanca y de fuego, de igual manera tenemos bastante de no hacer recuperación de cuerpos en estado de descomposición o con impactos de bala que eran encontrados en ríos y quebradas», explicó.
Fuentes enfatizó que estas emergencias por las cuales eran requeridos «han disminuido enormemente».
Actualmente la institución centra sus esfuerzos en atender a víctimas lesionadas en accidentes de tránsito y cuando se presentan casos de vapuleados en el centro de San Salvador u otros lugares.
El socorrista explicó que pese a que nunca tuvieron restricciones de las pandillas para ingresar a colonias y comunidades consideradas peligrosas, siempre brindaron su servicio a los ciudadanos que lo necesitaban, aunque con temor por lo ocurrido en Quezaltepeque.
MENOR EXPOSICIÓN A LAS MARAS
Actualmente, los socorristas de las diversas instituciones tienen menor exposición a estos grupos debido a que las fuerzas del orden mantienen bajo control las comunidades desde que se implementó la estrategia de seguridad.
«Hoy la situación ha cambiado enormemente y vamos más seguros», afirmó.
Hasta antes de la puesta en marcha del plan de seguridad actual, la población alertaba a los socorristas que al ingresar a ciertas colonias debían apagar las luces de emergencia de las ambulancias para no confundirlos con una patrulla policial. Fuentes aseguró que hoy en día «entramos a las colonias con las luces de emergencia y la gente ya no nos dice “mire apaguen las luces”».
Comandos de Salvamento inició operaciones en El Salvador el 30 de septiembre de 1960, en consecuencia, este año cumple 63 años y cuenta con más de 1,500 voluntarios y 32 seccionales a escala nacional, su participación en emergencias causadas por inundaciones, terremotos y períodos festivos ha sido clave para salvar la vida de miles de salvadoreños.








