Tony Acosta es recordado por sus hijos como el padre que siempre estuvo pendiente de su familia hasta en los más pequeños detalles, dio consejería oportuna, acompañó en todo momento, escribió y compuso canciones durante toda su vida. La muerte del popular artista salvadoreño, además del dolor, expuso también a la familia el inmenso cariño y la comunión expresado por las generaciones que cantaron y bailaron las melodías del artista.

Celeste Jael y Said Andrés, dos de los cinco hijos del fallecido cantante de la leyenda de la música romántica salvadoreña, recrearon con Diario El Salvador los momentos vividos con su padre cuyo verdadero nombre era Ovidio Ordoñez Acosta, nacido el 8 de octubre de 1946 en San Salvador.
«En el día a día, él se levantaba a las 5 a.m. pues estaba escribiendo un libro y luego se iba a desayunar a la casa o a un comedor. Luego regresaba a seguir escribiendo para después salir a almorzar. Era bien activo cuando todavía no estaba enfermo. Le gustaba salir a la colonia y platicar con la gente», dice Celeste
Jael.
Su hija también recuerda que las verduras asadas, los plátanos y el pan dulce eran parte de la gastronomía preferida de su padre. Confiesa que a su progenitor no le gustaba mucho las carnes ni la comida rápida.
Said Andrés, por su parte, recuerda que su padre siempre los acompañó en todo momento. El fútbol era su deporte preferido y el domingo dedicaba tiempo para ir a ver los partidos en la cancha de la colonia La Coruña, de Soyapango. «Él iba a hacer barra», dice.

El icono de la época de oro de El Salvador falleció el pasado 19 de noviembre producto de una larga enfermedad que venía padeciendo desde hace años, recuerdan sus dos hijos. Y aunque Tony Acosta nos dejó un valioso legado musical que le vale ser recordado por sus éxitos románticos, no paraba de escribir y componer más canciones.
«Él toda su vida pasaba escribiendo y componiendo canciones. Siempre estaba haciendo nuevas canciones y la última vez nos dijo que tenía escritas tres canciones que quería implementar en un nuevo disco que lo lanzaría en el 2026. Esas canciones quedaron en su computadora», revela su hija.
Sin embargo, la enfermedad ganó la batalla y el artista ya no pudo seguir con su pasión. «Pasaron muchas más cosas. Mi padre enfermó más. Ya no tenía las fuerzas, pero si las ganas para seguir escribiendo y componiendo canciones. Él sacaba de la nada las canciones. Era un talento que tenía, como decía mi mamá», dice su hija.
Revela que su padre también quería que uno de sus hijos cantara y de ello nació el grabar dos canciones al lado de su progenitor. «Su sueño era que uno de sus hijos cantara. Se ponía muy feliz que uno cantara con él», manifiesta.
Sus hijos también traen a mente el inmenso repertorio musical compuesto por su padre. «Me contó que eran como 250 canciones siendo su primera canción «Vibra mi guitarra» y nos dijo que tenía como 13 años cuando la compuso».
Más allá de su voluminoso legado musical dejado por Acosta este les decía a sus hijos que no tenía una canción predilecta, aunque si recordaba con especial cariño a la melodía que lo lanzó al éxito y que escribió para su madre.

«Yo siempre le pregunté y él me dijo que no tenía una canción preferida, pero que le tenía un gran cariño a «Amamos» por ser la que lo catapultó. También le gustaba mucho la canción que le dedicó a su mamá llamada «Mujer valiente» que está en el último disco «soy salvadoreño», dicen sus hijos.
Tony Acosta era un apasionado por la música. Sus dos hijos recuerdan que su padre cargaba consigo una memoria donde llevaba las pistas musicales de sus canciones «por si le daban ganas de cantar en cualquier parte».
«Él era bien humilde. Tomaba con seriedad sus actuaciones. No importaba las circunstancias porque si era música él siempre estaba. El cantó en nuestras graduaciones. La gente de las escuelas donde estudiamos lo quiso mucho», dice Said al recordar que su padre cantó en eventos del Centro Escolar de la colonia Guadalupe, el Instituto Nacional San Luis y el Centro Escolar Los Santos.
La voz de Tony Acosta se calló. Su legado musical es ahora un recuerdo de este cantautor salvadoreño que dio vida a la época de oro de El Salvador país al que también representó en el festival de la Quinta Vergara, en Chile, en 1975. Para él «fue una gran cosa, pues nadie de El Salvador había ido a Viña del Mar», dicen sus vástagos.
Las primeras presentaciones de Tony Acosta fueron en diferentes lugares de la ciudad de San Salvador. Su última fue en el Teatro Nacional de Santa Ana a inicios del año. Sus hijos expresan que su padre siempre trató por igual sus presentaciones. «Se emocionaba tanto que un día antes ya tenía todo listo», y añaden que las presentaciones que hacía con la Orquesta Platinum le gustaban bastante.

El roce con artistas internacionales también es traído a mente. Los hijos de Acosta dicen que su padre conoció a los cantantes mexicanos como José José, Rocío Dúrcal y Shakira.
Tony Acosta descansa en el Parque Memorial Las Colinas de Soyapango. Sus restos quedaron junto a los de su madre y su hermana Hortensia y Teresa, respectivamente. Su velorio y entierro evidenció para la apesarada familia el cariño y amor que el público le tiene. «Era una gran cantidad de gente. Fue demasiada gente», se reconfortan sus hijos.
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Recuadro
El homenaje legislativo en vida
Tony Acosta fue declarado en el año 2015 «Distinguido Artista de El Salvador» por la Asamblea Legislativa en reconocimiento a su trayectoria artística en beneficio de la población salvadoreña.
«Desde temprana edad mostró su gusto y habilidad por la música, logrando desde muy joven incursionar en ese competitivo ámbito, en el que se ha caracterizado por ser un hombre activo», reza el decreto legislativo.
El artista «con esfuerzo y dedicación ha logrado cosechar una larga y destacada trayectoria musical, habiendo trascendido con su talento nuestras fronteras patrias» establece la norma jurídica.

Estas son algunas melodías para recordar el inmenso repertorio de Tony Acosta.
El amor no llega dos veces.
Tal vez mañana.
Que será que será.
Amamos.
Cuando no te quería.
Patria Querida.
Para que no me olvides.
Cosas de su edad.







