En 1996, dos cartuchos para la consola Game Boy llegaron a las tiendas japonesas sin anticipar la magnitud del fenómeno que desatarían, bajo los títulos Pocket Monsters: Red y Pocket Monsters: Green, el público conoció por primera vez a unas criaturas que podían capturarse, entrenarse e intercambiarse.
La propuesta obligaba a los jugadores a colaborar entre sí para completar una colección de 151 especies y aspirar al título de mejor entrenador.

Detrás de la idea estaba Satoshi Tajiri, un japonés que de niño recorría los bosques de Machida cazando insectos, y aquella afición por observar y coleccionar pequeños seres vivos se transformó, años más tarde, en el concepto central de Pokémon.
Junto al ilustrador Ken Sugimori fundó Game Freak, estudio que dio forma a los primeros diseños y mecánicas. El proyecto, que inicialmente se llamó Capsule Monsters, evolucionó hasta consolidar un universo propio en el que las criaturas podían crecer y transformarse.

El lanzamiento del 27 de febrero de 1996 marcó un punto de inflexión para Nintendo
La estrategia de ofrecer dos versiones distintas incentivó el intercambio entre usuarios y disparó la popularidad del juego, y a finales de los noventa, la franquicia cruzó fronteras y aterrizó en Occidente con nuevas ediciones como Pokémon Red, Pokémon Blue y Pokémon Yellow.

El fenómeno dejó pronto de limitarse a las consolas y pasó a series animadas, películas, juguetes y un exitoso juego de cartas ampliaron el alcance de la marca. El personaje más visible de esta expansión fue Pikachu, convertido en icono reconocible en cualquier rincón del planeta.







