La ministra de Turismo, Morena Valdez, destacó que durante las vacaciones agostinas el país recibió a más de 350,000 veraneantes. Esto significa que se duplicó la cantidad de visitantes respecto al año pasado.
Después de dos años de suspensión debido a la pandemia de la COVID-19, las fiestas patronales en San Salvador volvieron a celebrarse con actos masivos y multitudinarios con la reactivación del campo de la feria, que ahora se denominó Sívarland, un parque de diversiones organizado por la alcaldía de San Salvador con múltiples atracciones para conmemorar al Divino Salvador del Mundo, patrono de la República del Salvador.
Es importante destacar que hubo 65,000 turistas internacionales que llegaron al país atraídos por las playas, Surf City y los beneficios de utilizar libremente el bitcóin, ya que El Salvador es el primer país que lo declaró moneda de curso legal.
Todo esto no sería posible si no se hubiese tenido el éxito que se ha tenido en la guerra contra las pandillas. Gracias al aumento de seguridad en todos los ámbitos y en todo el territorio nacional es que los turistas nacionales y los internacionales pudieron desplazarse a cualquier rincón del país para disfrutar de las maravillas naturales o de gozar de la gastronomía local.
Los visitantes extranjeros, independientemente de su nacionalidad, coinciden en que El Salvador es un lugar pacífico, donde es factible tener una amplia seguridad y donde hay tranquilidad. Todo esto era impensable durante los años que ARENA y el FMLN gobernaron, porque preferían tener tratos con los criminales en lugar de combatirlos.
Gracias al Plan Control Territorial y a las medidas especiales contenidas en el régimen de excepción, el Gobierno del presidente Nayib Bukele ha podido golpear como nunca en la historia a las estructuras criminales.
El éxito de la guerra a las pandillas ha sido tal que los aliados de la delincuencia no tienen ni la más mínima vergüenza de reclamar la liberación de pandilleros, aunque estos sean asesinos. Alegan que un homicidio se paga con un par de años en la cárcel, y jamás cuestionan sentencias corruptas e irregulares con tal de ver a sus patrocinadores en libertad.
Los ciudadanos honrados, en cambio, están plenamente satisfechos con los resultados de la guerra contra las pandillas y aplauden el nivel de seguridad que ahora goza la sociedad salvadoreña.
No solo porque ahora pueden ir a cualquier parte del país, sino también porque han recuperado sus comunidades, no lloran la muerte de sus seres queridos y no entregan a criminales el fruto de su trabajo.
Por esto, no puede haber marcha atrás, solo avanzar.






