La noche del domingo, el comisionado general de la Policía Nacional Civil (PNC), Mauricio Arriaza Chicas, altos oficiales de la corporación, el colega periodista David Cruz y tres militares fallecieron cuando el helicóptero en el que transportaban a un criminal prófugo, el ex director general de Cosavi, se estrelló en La Unión.
El presidente Nayib Bukele anunció de inmediato que iniciaría una investigación y que incluso pediría ayuda internacional para esclarecer lo que descartó como «un simple accidente», por lo que anunció que se llegará «hasta las últimas consecuencias».
Arriaza Chicas era un oficial abnegado y dedicado a su trabajo, en el que tenía mucha experiencia. Pero, sobre todo, es un héroe nacional. Como director llevó a la Policía a cumplir su papel más importante en su historia: ejecutar las políticas de seguridad del presidente Bukele y colaborar activamente con la Fuerza Armada para desarticular a las pandillas.
«No fue cualquier director de los que ha tenido la Policía; fue el director de la Policía del Plan Control Territorial, del régimen de excepción, y de la guerra contra las pandillas. Un hombre leal e incorruptible que luchó contra todo, incluso cuando nadie creía que podríamos ganar, y ganamos. Investigaremos esto hasta el final, pero nadie nos podrá devolver a nuestro héroe nacional», escribió el presidente Bukele en sus redes sociales.
Arriaza Chicas fue una pieza fundamental en las políticas de seguridad del Gobierno, alguien indispensable y sin el cual hubiera sido muy difícil combatir a las maras.
Por ello, cuando se supo de su trágica muerte, a las expresiones de dolor y luto del presidente Bukele le siguieron otras espontáneas de ciudadanos que agradecieron su encomiable labor para conquistar la paz en El Salvador.
Autoridades policiales de la región, embajadores y funcionarios han expresado sus respetos por este profesional que dirigió a la Policía a su mayor victoria.
El compromiso, pues, para esclarecer el siniestro aéreo en el que pereció junto con otras invaluables personas es muy profundo. Es parte del respeto y la admiración que se ganó en la sociedad salvadoreña y lo mínimo que se debe hacer.
Nada podrá devolvernos al mejor director de la PNC de la historia. La mejor forma de reconocerle será preservar su legado y seguir trabajando para que nunca más los salvadoreños vivan bajo el terror de las pandillas.





