El presidente Nayib Bukele ganó su segundo mandato con casi el 85 % de los votos, demostrando un amplio respaldo popular, resultado de sus exitosas políticas de seguridad para desarticular a las pandillas y conquistar, con ello, la paz para El Salvador.
Apenas tres meses después, la última encuesta de CID Gallup revela que el 89 % de los salvadoreños evalúa positivamente el desempeño del presidente Bukele. Solo un 4 % calificó el trabajo del mandatario de «malo» o «muy malo».
En otras palabras, la simpatía y la valoración positiva hacia el presidente Bukele están creciendo a medida que avanza su administración. Su Gobierno ha lanzado el Plan Económico, que buscará repetir el éxito que obtuvo en seguridad pública al doblegar a las maras, algo que ningún gobierno había logrado, precisamente porque no habían tomado en serio el combate a las pandillas.
Hasta el domingo, las autoridades reportaron que en el Gobierno del presidente Bukele se han registrado 715 días sin homicidios. De esos, 602 días sin asesinatos han sucedido durante la vigencia del régimen de excepción.
Estos logros son de tal forma tan contundentes que explican abundantemente que el presidente sea tan bien valorado, independientemente del segmento poblacional, como reveló la última encuesta de CID Gallup. Eso sí, entre las personas que se declararon de religión evangélica, la valoración positiva es la respuesta del 92 % de los entrevistados, un porcentaje que entre los católicos es del 85 % y del 8 9% entre los que no pertenecen a ningún grupo religioso.
Incluso espacios noticiosos que eran adversos al trabajo del presidente Bukele han publicado la sorprendente transformación de El Salvador, que pasó de ser la capital mundial de los homicidios a ser un país sumamente seguro. Así, en la cadena CNN, en su versión internacional, en el programa «The Amanpour Hour», se destaca que ahora en el país se reporta una migración inversa, con muchos salvadoreños que escaparon del país huyendo de la inseguridad, las extorsiones y los asesinatos ahora están volviendo, muchos de ellos convertidos en inversionistas. Además, el turismo ha crecido y más empresas escogen a El Salvador para instalarse.
Los salvadoreños, como nunca en la historia, se sienten orgullosos de su país y de su presidente, un fenómeno que no tiene precedentes. Es más, en las redes sociales también es común que ciudadanos de otros países hablen positivamente del presidente Bukele y desean que haya un político como él en sus naciones.





