Los niños de la colonia Morazán, en el cantón El Ciprés, en Conchagua, La Unión, recibieron un saludo de Navidad desde el espacio de parte del astronauta Frank Rubio, de padres salvadoreños, quien actualmente se encuentra en una misión.
La sorpresiva llamada del también piloto y médico ocurrió durante un festejo navideño organizado por la madre del astronauta, Mirna Argueta, en coordinación con la alcaldía de Conchagua, en donde los niños recibieron regalos de parte de Rubio, además de disfrutar con piñatas, payasos y refrigerios.
«Primero los saludó y les dijo que se sentía contento de que estuvieran en una fiesta. Los niños estaban muy atentos y uno de ellos le preguntó cómo era el universo y que si él veía el universo. Frank le respondió que era lo más oscuro que él había visto en su vida. Otro niño le preguntó cómo dormía. Él le dijo que flotando, por la falta de gravedad. Los niños estaban muy felices porque nunca pensaron que iban a hablar con él», contó la madre de Rubio.

El astronauta de la NASA, quien recientemente cumplió 47 años, es integrante de la Misión Soyuz MS-22 y lleva casi tres meses en la Estación Espacial Internacional. Su misión concluirá en marzo del próximo año, cuando regrese a la Tierra.
Cada año, durante esta época, la madre del astronauta lleva actividades de este tipo a comunidades de escasos recursos económicos y eso también se debe al apoyo que ha recibido durante 20 años de la Fundación Salvadoreña de la Florida (Fusaflor).
Este año, la señora le pidió a su hijo que solicitara un permiso en la NASA para que se comunicara y enviara un mensaje de motivación a los niños.
Este convivio también fue posible por las mejoras en seguridad que se han dado con el Gobierno del presidente Nayib Bukele, pues la madre del astronauta dijo que esa era una comunidad marginada y sometida por las pandillas, a la cual hace un tiempo era imposible ingresar.

«Yo intenté llegar varias veces a esa comunidad, pero no se podía por la cantidad de mareros que había allí, era imposible y no me lo permitían porque ellos tenían el mando. Este año yo sentí que ya podía entrar y la gente nos recibió de una manera espectacular. Estaban felices de hacer una fiesta que nunca habían hecho», reveló Argueta.
El astronauta Rubio nació en Estados Unidos, pero durante su niñez vivió en la ciudad de La Unión junto con su madre.
Luego, regresó al país del norte para estudiar. Su preparación lo llevó a ser integrante de la NASA y ahora su madre quiere aprovechar el éxito de su hijo para que sea un ejemplo para las nuevas generaciones, pues asegura que los logros de Frank no se deben a influencias, sino a su estudio, sacrificio y perseverancia.







