El lunes 9 de diciembre, en la noche, Jaiden, un niño de ocho años, vio por primera vez la luna con un telescopio. Su reacción ante tal experiencia fue de asombro y emoción. «Me gustó, no pensé que la luna fuera con tantos huecos y se ve chiva», dijo emocionado el niño.
Jaiden llegó al estadio Miguel Félix Charlaix, en San Miguel, junto con su familia para caminar un poco, pero en la entrada principal se encontraron con Ángel Fernando Aparicio, de 21 años, egresado de Profesorado en Idioma Inglés y apasionado de la astronomía.
Aparicio desde septiembre de este año en ocasiones lleva su telescopio al estadio y permite que otros observen de forma diferente la luna o un planeta, tal como fue el caso de Jaiden.
«En oriente, en general, uno no ve a alguien con un telescopio. Para mí esto sirve para compartir con los demás la pasión por la astronomía, informar o compartir conocimiento y enseñarle a la gente qué hay más allá arriba que los puntitos que vemos», comentó Fernando.
El joven migueleño coloca el telescopio y permite que cualquiera observe la luna de forma gratuita, y aclara las dudas de las personas.

«Utilizo mi primer telescopio, lo he comprado por piezas, la montura, el tubo, los lentes, todos son diferentes. El tubo lo compré hace tres años, la montura donde va el telescopio en febrero de este año, porque esto ha sido con mi dinero. Mi primer sueldo todo fue para comprar el trípode, y así he ido comprando piezas para mejorar la experiencia a la hora de ver para mí y las personas que observan», señaló.
Aseguró que el interés de adquirir conocimientos sobre los cuerpos celestes del universo comenzó cuando cursaba noveno grado, y se convirtió en un auton grupo denominado Pasión por la Astronomía, que comparte información en Facebook.
Comentó que una de las experiencias más memorables fue cuando observó la luna en su propio telescopio.
«Fue una de las cosas más maravillosas, yo había visto la luna a través de otros telescopios de conocidos, amigos; pero hay una sensación diferente, como especial, de que esto que estoy utilizando para ver la luna de cerca es mío, se sintió especial, casi lloraba de la emoción», confesó.
Fernando espera que al compartir su pasión por la astronomía inspire a otras personas a interesarse por esta ciencia.







