Debido a la violencia y la guerra que azotaba el país en 1981, Carlos Alvarado, nacido en San Sebastián, San Vicente, con tan solo nueve años tuvo que emigrar a Estados Unidos junto a sus hermanos en busca de un futuro alejado del conflicto.
En el estado de California comenzó una vida nueva y por azares del destino terminó estudiando teatro, algo que él no buscó.
«La razón porque estudié eso fue porque no me gustaba la escuela, no era bueno, y cuando me iba a inscribir estaba lleno todo. Me dijeron que solo había una clase de arte y teatro. Yo estaba muy asustado porque tenía como trece años y estar frente a otros me ponía vulnerable; sin embargo, me dieron una escena donde tenía que enseñar a mi hermano pequeño cómo conquistar a una muchacha, lo hice y cambió todo. Le gustó al maestro, me aplaudieron y desde ese día se me prendió el switch de que quería ser actor», comparte.
Luego de estudiar actuación en el Colegio Santa Mónica y reforzar conocimientos con maestros privados se le presentó la oportunidad de asistir a una audición que consiguió gracias a una amiga agente. Ese fue su punto de inicio para ser actor de anuncios, series, video juegos y películas, entre las cuales se encuentran: «Road Ends», «L. A. Noire», «CSI: Miami», «V.I.P.», «NCIS: Los Ángeles» y «Walker, Texas Ranger».
El actor, aunque ya ha venido otras veces de visita a El Salvador, en esta ocasión visitó el CUBO de Mejicanos, en San Salvador Centro, y observó de cerca el proyecto artístico Graffitour, donde resaltó la iniciativa que se desarrolla para alejar a los jóvenes de la violencia.

«Me invitaron y no sabía a lo que iba, porque me pueden invitar cien veces, pero tengo que ver. Fue muy impresionante y emocionante ver todo lo que pasó en esa zona y la historia del porqué ese CUBO existe […] Me estoy quedando en El Tunco y allí conocí una pareja de Estados Unidos quienes me acompañaron al recorrido y están impresionados. Tienen tantas ideas de cómo tratar de ayudar o de patrocinar CUBOS, sí se puede», relata el salvadoreño.
Agregó que los CUBO son espacios ideales para crear programas de teatro donde pueden salir nuevos talentos e incluso, nuevos actores.
En esta oportunidad, su estancia en el país también fue para participar en un torneo de golf junto con otros salvadoreños, algo que relata es otra de sus pasiones, por lo cual le gustaría que a futuro hubiera canchas públicas para enseñar y practicar este deporte.
«Yo me uniera y pudiera dar clases, pudiera ser una semana de dar una clínica de cómo pegarle a la pelota, y también los colegas que vinieron conmigo, ellos son mejores porque tienen más de treinta años trabajando en el golf», sostuvo.
Alvarado agregó que cada año, para el festival que se realiza en San Sebastián, viene de visita con su familia a su natal municipio y asegura que nunca ha sentido miedo en comparación a lo vivido durante el conflicto armado.
Al hablar sobre los tiempos actuales en El Salvador, percibe que el país ha tenido un cambio significativo.
«La gente está agradecida y me alegra conocer gente como la pareja que le menciono, que está impresionada por su experiencia […] Porque hay cosas como el Graffitour, como el CUBO, y van progresando con muchas cosas más. Mi familia también está volviendo más, invirtiendo más en El Salvador», detalla.







