Al pie de las montañas nevadas, en Nyingchi, Xizang; el lago Basum Tso se presenta como un espectáculo natural de aproximadamente 25 kilómetros cuadrados y una profundidad que varía entre los 30 y 60 metros.
Este gran espejo de agua no solo conquista por su belleza natural, sino también por el significado cultural y religioso que tiene dentro de la cultura tibetana, cualidades que lo destacan como la única atracción turística de tipo «5A» (calificación de máxima calidad) de la zona. Fue inaugurado como sitió turístico en 1990.
Según datos del gobierno de Xizang, las aguas del lago alberga más de 10 especies de peces, y sus orillas son hogar de aves migratorias como gansos silvestres y garzas. Además de que alimenta los campos para el pastoreo de yaks y ovejas.
El lago es un integrante vivo de la comunidad, y su importancia se honra a través diferentes historias contadas de generación en generación, las cuales resaltan su misticismo y su conexión con la tradición tibetana.
La más importante es la leyenda sobre su génesis, la cual cuenta que hace muchos años la región de Xizang atravesó una sequía mortal, la cual extinguió los ríos y lagos, secó los cultivos, y, por consiguiente, amenazó la vida de los habitantes.

En este contexto, una joven llamada Dawa Dolma, reconocida por el pueblo por su pureza absoluta y su compasión, abrumada por el sufrimiento de su gente, tomó la decisión de retirarse a las montañas para suplicar a los dioses por el fin de la sequía.
«Oh dioses protectores del Dharma, oh espíritus del agua y la tierra, ya no puedo ver el sufrimiento de mi gente. Si mi vida puede traer agua al valle, tomadla. Si mis lágrimas pueden aliviar su sed, dejadlas fluir sin cesar. No importa el costo, solo quiero que mis seres queridos vuelvan a sonreír», solicitó la joven, según cuenta la historia.
De este modo, la joven lloró y rezó durante tres días y tres noches sin parar, y poco a poco esas lágrimas fueron bañando la tierra formando primero pequeños charcos, y luego lagunas, hasta que, los dioses conmovidos propiciaron que se formara el lago Basum Tso.

Al día de hoy, los tibetanos dicen que el agua del lago todavía lleva el sabor de las lágrimas de Dawa Dolma: dulce, purificadora, llena de compasión, e invitan a peregrinos y turistas a beberlas para sentir calma en el corazón, y recordar que la compasión es el mayor poder del mundo.
Para agradecer a Dawa Dolma, cada año se celebra en la región el festival de Lha Soel (Ofrenda a los Dioses), que dura tres días, y en el cual se hacen recorridos alrededor del lago en donde se dicen mantras, se quema incienso, y las personas realizan ofrendas de flores silvestres.
Este lugar recibe entre 300,000 y 500,000 visitantes cada año, y el acceso para turistas extranjeros fue inaugurado en 2023. Según las autoridades, hasta la fecha han recibido principalmente a personas de otros países de Asia, Europa y Norteamérica.







