Las clases en 2020 fueron, en su mayoría, en modalidad virtual. Este año, considerando siempre el embate de la pandemia, los niños deberán permanecer en casa y seguir sus estudios desde allí.
Esta nueva metodología ha modificado los esquemas mentales de los padres de familia y, por supuesto, de sus hijos. Las clases virtuales y los grupos de WhatsApp —para entregar las guías de tareas, realizar consultas, etcétera— probablemente provocaron un tipo de estrés, y con ello una nueva forma de lidiar con situaciones diferentes.
Pese a todo, este nuevo contexto ha permitido, a su vez, generar otras dinámicas familiares que pueden aprovecharse para fortalecer vínculos de comunicación, autoconocimiento y roles de liderazgo, asegura la psicoterapeuta Adela Zayas.
Y para garantizar esos resultados positivos, la profesional sugiere el fomento de pequeñas actividades en el hogar que estimulen el aprendizaje.
«Hay que procurar darles un rol, no se trata de solo exigirles; por ejemplo, responsabilizarlos por el cuido personal de ellos mismos. Si acaban de comer, que laven su plato; si hay algún desorden en la casa con los juguetes, que sean ellos quienes colaboren. Siempre hay que tratar de orientarlos y decirles frases como “este cuarto se vería mejor de esta manera”, “es importante que tú guardes los juguetes para que yo no me caiga, para que todo se vea ordenado y todos nos sintamos mejor”. Así se les va enseñando y ellos pueden cumplir con esas responsabilidades», explica.

Para Zayas, no se trata de imponer tareas a los niños, sino de propiciar una acción que lo involucra y hace parte de un todo, que es muy importante. Propone hacer una agenda familiar donde se tomen en cuenta tanto las necesidades de los adultos como de los menores.
«Sabemos que ya muchos adultos están saliendo. Entonces, el manejo del hogar y del trabajo se vuelve muy ofuscante, muy abrumador. Para eso es muy recomendable formar esta agenda y su planificación debe hacerse en conjunto. Es importante que los niños también formen parte, que no solamente venga por parte de los padres y de las madres», explica.

FOMENTAR EL APRENDIZAJE
Para la psicoterapeuta, dicha agenda podría estar dividida en el tiempo para el juego, para las actividades de estimulación, actividades culturales, artísticas y el tiempo de trabajo de los padres. «Todos los niños tienen preferencia por ciertas materias en la escuela, y a través de esas preferencias podemos ver esas aptitudes», continúa Zayas.
Sugiere que, a partir de esas aptitudes, se elijan actividades en las redes sociales o en internet como un complemento de las académicas: «No hay que hacerlos ver que esto es para mejorar sus notas o para salir bien en el año, sino para que ellos aprendan y disfruten de ese proceso de aprendizaje».
Ilustra que, si a un niño le gustan las matemáticas, lo ideal es no «dejar tareas de matemáticas» como tal, sino más bien optar por juegos en los cuales pueda ponerlas en práctica, y, posteriormente, preguntarle qué fue lo que más le gustó y aprendió.

ESTIMULE RESPUESTAS POSITIVAS
Los padres deben predicar con el ejemplo.
Los niños, desde el nacimiento hasta la preadolescencia, son mucho del aprendizaje vicario, y eso significa aprender «no solamente de lo que se dice, sino también de lo que se ve». Entonces, dependiendo del estilo de actuación de los padres, los menores también van a hacer lo mismo.
Para la psicoterapeuta Adela Zayas, es muy importante que los padres hablen con los niños sobre lo que está pasando (el entorno inmediato, la comunidad o del país en general), ya que pueden estar viendo muchas noticias y recibiendo información de todo tipo.
«Los padres deben transmitir la información verídica de lo que está sucediendo. Propiciar momentos de conversación sobre un contexto, ya sea la situación del clima, el coronavirus o cualquier otra», dijo.
Como actividades que también pueden desarrollarse en familia recomienda la lectura en voz alta. Esta actividad propicia la concreción del pensamiento, de las ideas, de los sentimientos. Muchas veces, cuando no nos podemos expresar de forma verbal, indica la psicoterapeuta, se puede recurrir a la lectura.

«Otro de los principales beneficios es lograr entender lo que nos está pasando, tanto a los niños, como a los padres. La lectura es también toda esta parte académica», explica.
Zayas habló, además, de las dramatizaciones como otra técnica a poner en práctica: «Eso nos ayuda también a estar más en contacto con las emociones.
Todo lo teatral nos permite conocer más a los niños y los favorece en su autoconocimiento. Puede que salga más rápido una emoción que está surgiendo a través de un drama porque de cierta manera deja de ser él mismo para convertirse en alguien más.
Hay menos represión, la expresión es más fácil en este tipo de juegos u ejercicios». La recomendación final es que por medio de estos ejercicios y actividades se trate de hacer del hogar un refugio seguro.
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TÉCNICAS PARA APRENDER EN CASA:
Debido a que los niños seguirán sus estudios en casa, resulta importante que los adultos que los acompañen fomenten actividades paralelas que les ayudan a mejorar su rendimiento académico y, al mismo tiempo, les formen hábitos para beneficio propio y de quienes los rodean. Algunas de las técnicas que se recomiendan son:
LECTURA EN VOZ ALTA: Ayuda a fortalecer las habilidades lingüísticas de los niños, adquieren mayor vocabulario y proyectan de mejor manera su personalidad frente a los demás.
CONSTRUIR NUEVOS HÁBITOS: Pueden ser tareas sencillas, como lavar sus platos, ordenar su cama o recoger sus juguetes.
DRAMATIZACIONES DE TEATRO: Estimulan la creatividad con la creación de historias fantásticas. Son una excelente herramienta para observar la conducta natural de los niños.

JUEGOS EDUCATIVOS EN INTERNET: Con las herramientas digitales, como las redes sociales, los niños, junto con sus padres, pueden optar por juegos de gimnasia cerebral.

JUEGOS DE ROLES: Los padres pueden asumir roles de personajes clave, como médicos y hasta disfrazarse como ellos. Con el tema de la pandemia, se pueden promover las medidas de bioseguridad.
FOMENTAR ROLES DE LIDERAZGO: Esto es importante ya que los niños aprenden a escuchar, a ser empáticos y a fomentar su madurez emocional para tomar decisiones.







