Con el cierre del padrón electoral en el exterior, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) confirmó que 6.5 millones de salvadoreños están aptos para emitir el sufragio en las próximas elecciones, en las que se elegirá, además del presidente de la república, a los nuevos alcaldes, diputados de la Asamblea Legislativa y diputados ante el Parlamento Centroamericano (Parlacen).
De esa cantidad de ciudadanos en pleno goce de sus derechos constitucionales, más de un millón podrán emitir su voto en el extranjero, gracias a las medidas aprobadas por iniciativa del Gobierno del presidente Nayib Bukele.
Durante décadas, los salvadoreños de la diáspora tenían negado el ejercicio del derecho al voto. Se les obligaba a viajar al país para votar, aunque su esfuerzo fuese tan grande que sostenía la economía nacional al enviar remesas a sus familias en el país. Pero más que eso, bajo los gobiernos de ARENA y del FMLN se les rechazó ver como ciudadanos plenos y se les relegó a un papel meramente mercantil. Una tibia reforma para permitir el voto en el extranjero tenía más candados y trabas que facilidades para emitir el sufragio, lo que hizo caer a niveles irrelevantes la participación de ciudadanos en el extranjero.
Sin embargo, debido a las nuevas disposiciones, ese millón de salvadoreños podrá votar, ya sea a través de internet (los que tienen DUI con residencia en el extranjero) o de la red de consulados, donde podrán hacerlo de manera virtual (si su DUI tiene dirección en El Salvador). Eso no significa que quede cerrada la posibilidad de que aquellos con DUI domiciliado en el país puedan venir a participar en la enorme fiesta que significarán los comicios del próximo 4 de febrero.
Siete partidos políticos competirán por la presidencia de la república, de modo que los ciudadanos tienen una amplia gama para escoger al mejor candidato. Como dice el embajador de Estados Unidos, William Duncan, en El Salvador «tienen una tradición de elecciones libres, calmadas; no veo ningún problema por eso, es normal en cualquier democracia».
Tal contundencia del representante de Washington tira por la borda cualquier campaña de desinformación emprendida por la oposición, ya sea a través de sus partidos o de sus plataformas de «sociedad civil» y órganos de propaganda.
Los salvadoreños, al elegir en 2019 a Nayib Bukele como presidente, superaron la posguerra e hicieron avanzar al país de formas que la vieja clase política no era capaz de hacer. Y, sin duda, continuarán dándole el voto para continuar con las transformaciones.





