La diputada del FMLN Marleni Funes reconoció la noche del pasado miércoles que su partido político pactó con las pandillas, ilícito por el que ahora son procesados un expresidente y exfuncionarios de las administraciones rojas.
Durante la discusión en el pleno de la Asamblea Legislativa para aprobar la prórroga 11 del régimen de excepción, Funes recordó que se «acusó a los partidos tradicionales de haber pactado con estructuras delincuenciales […]».
Y agregó: «Yo coincido, pueblo salvadoreño, con los señores cian [diputados de Nuevas Ideas] cuando dicen que los mismos de siempre pactaban».
El gobierno de Mauricio Funes, el primero del FMLN, pactó con pandillas y les dio beneficios económicos y carcelarios a cambio de la reducción de homicidios.
Funes, prófugo de la justica, es procesado por agrupaciones ilícitas e incumplimiento de deberes por la tregua con pandillas iniciada en 2012.
«Nosotros no podemos volver al esquema de entendernos y de negociar con las pandillas, porque eso está al margen de la ley», reconocía luego Salvador Sánchez Cerén, en enero de 2015, luego de reunirse con el Gabinete de Seguridad Pública por el alza de asesinatos en el primer semestre de su administración.
Pero la campaña presidencial de Sánchez Cerén también estuvo salpicada por negociaciones de su partido rojo con pandillas, en un intento de buscar el apoyo en las urnas.
Arístides Valencia, diputado por el FMLN en 2014 y luego ministro de Gobernación con Sánchez Cerén, coordinó las negociaciones con las pandillas, a las que ofreció un fondo de $10 millones a cambio de votos, según investigaciones.
Valencia está siendo procesado y la justicia lo declaró prófugo tras no comparecer a las diligencias en su contra.






