El Salvador cerró 2022 con exportaciones de energía que representaron un crecimiento de 1,860 %, lo que representa un hito en la historia nacional, ya que durante los gobiernos de ARENA y del FMLN el país tradicionalmente había sido un importador de energía, dada la insuficiente capacidad de generación existente.
El Gobierno del presidente Nayib Bukele le ha dado un fuerte impulso a la diversificación de la matriz energética y, al mismo tiempo, ha ampliado la capacidad de generación de energía en el país. Las fuentes renovables siguen siendo la principal fuente de energía en el país, con la hidroeléctrica en primer lugar y la geotermia en segundo lugar. A ellas se han sumado la fotovoltaica y la eólica, que poco a poco se abren paso en el país, además de la planta de gas natural de Energías del Pacífico.
Las fuentes renovables sumaron, hasta marzo pasado, el 58.82 % de la producción de energía. Estas fuentes tienen un costo menor, lo que genera un mejor precio tanto para los consumidores residenciales como para la gran industria, que pagan menos que si la energía hubiera sido generada por fuentes tradicionales, que no solo son contaminantes, sino también más caras.
La importancia de ser un proveedor de energía radica en que se tiene la capacidad para absorber el crecimiento de la industria, la cual requiere de energía para sus procesos productivos, siempre en crecimiento. También se abre la oportunidad de cubrir totalmente a la población con suministro residencial, independientemente de la zona de residencia de los ciudadanos.
El Salvador, con el presidente Bukele, se ha convertido ahora en proveedor de energía eléctrica a naciones vecinas, las cuales compran el excedente de producción, un papel que en el pasado ocupaba el país debido a la falta de producción, producto de diferentes factores.
Un suministro eléctrico constante y a precio estable es vital en los procesos de producción de las empresas e industrias, ya que permite programar la producción y presupuestar ampliaciones.
Las operaciones de venta de energía en el Mercado Eléctrico Regional (MER) reflejan un constante dinamismo, perfilando a El Salvador y a Panamá como exportadores e importadores de energía, en tanto que Honduras y Nicaragua son los grandes compradores, seguidos por Costa Rica y Guatemala.
Con la diversidad de fuentes de generación de energía hay un incremento en la producción, lo que mejora los precios de ventas y permite al país tener la capacidad de exportar a los mercados vecinos.






