En mayo de 2012 fueron los mareros y pandilleros los que tomaron el micrófono de la prensa nacional e internacional para anunciar que «se comprometían» a no seguir reclutando estudiantes, y declararon a las escuelas «zonas de paz». Increíble pero cierto.
El Gobierno del FMLN salió a abrazarlos y hasta les llevó un sacerdote para bendecirlos por tan «loable acción». No solo eso, periódicamente les organizó fiestas con orquestas, prostitutas, drogas y alcohol.
Por muchos años, estos grupos violentos entraban y salían de las aulas para intimidar, reclutar, secuestrar niñas y violarlas. Imperaba el silencio de areneros y efemelenistas, así como de las ONG y de los que se autodenominan «periodistas independientes e incómodos».
¿En qué habían convertido las escuelas estos criminales con el permiso de ARENA y el FMLN? Una investigación de una universidad de izquierda confirmó que entre 2014 y 2018 las escuelas reportaron niveles preocupantes de robos y hurtos, consumo de drogas, portación de armas, extorsiones y violaciones.
En 2017, la Unicef publicó un informe que tituló «Infancias robadas: la violencia de las pandillas en El Salvador».
En este se detalla el calvario que vivieron las familias en sus comunidades, en las escuelas, en las iglesias y en sus negocios y trabajos. Relata como muchos dejaron todo y huyeron de estos grupos criminales que los amenazaban y mataban a sus familiares.
Solo en 2015, por el asedio de maras y pandillas, casi 20,000 estudiantes dejaron las escuelas. Otros, después de que asesinaron a sus familiares, tuvieron que dejar de jugar en la calle.
A principios de 2019, Save the Children presentó un documento sobre el impacto de la violencia de las maras y pandillas en El Salvador, Honduras y Guatemala, que denominó «En el fuego cruzado». Claramente expone que «el asesinato de niños, niñas y jóvenes alcanzó niveles alarmantes».
Según su informe, El Salvador ocupó en 2015 el tercer lugar a escala mundial con una tasa de 22.4 homicidios de menores de 19 años por cada 100,000 habitantes. Y que en 2016 fueron asesinados en el país 540 menores. Las cifras son mayores, pero revelan lo que la sociedad sufrió.
Incluso la Policía y los ministros de Seguridad y Educación de entonces aceptaron cobardemente que «la cosa se les había salido de control».
¿Y qué de la infraestructura escolar? Los salvadoreños sabemos perfectamente el estado en que areneros y efemelenistas dejaron las escuelas. No ha sido nada fácil reconstruir cada centro escolar. ¿Qué hicieron con el dinero? También la sociedad lo sabe. ARENA, el FMLN y Párker saquearon las arcas del Estado.
El sistema educativo y su infraestructura fueron hechos pedazos. ¡Nunca les importó la educación de cada niño, de cada joven! La orden del poder fáctico a sus lacayos políticos era de robar, robar y robar.
Por eso no les importó lo que las maras y pandillas hicieron con El Salvador por décadas. El retroceso en todos los aspectos sociales es bestial.
¡Quién se imaginaba un cambio tan radical en el país! Nadie. Es que, como he repetido, Nayib Bukele es un animal político.
¿Se han puesto a pensar por qué el FMLN lo expulsó del partido? ¿Aún tienen dudas de que los exguerrilleros son gemelos de los areneros?, ¿aún tienen dudas de que el sistema político que establecieron fue para mantenerse en el poder, siendo, cada uno, falsa oposición?
Cada salvadoreño, me refiero a los honestos y honrados, puede decir ahora con firmeza que El Salvador ha sido liberado del secuestro de los asesinos, que el país ha sido rescatado.
¿Y qué de la educación con Nayib? Pues… laptops y tabletas gratis para todos los estudiantes del sistema público, internet en todas las escuelas, infraestructura de primer nivel con Dos Escuelas por Día, inmobiliario de primera calidad que, por cierto, es elaborado por privados de libertad en fase de confianza, con lo que indemnizan a la sociedad por todo el daño causado.
¿Qué de las maras y pandillas que tenían el control territorial y de las escuelas? El 95 % de estos terroristas ya están pagando sus fechorías en centros penales. ¡Ah!, donde ya no hay fiestas con orquestas, prostitutas, drogas y alcohol. Estoy seguro de que esto les duele a los apologistas autoexiliados
¿Qué más? Uso de la inteligencia artificial, cambios en asignaturas que van en sintonía con los tiempos modernos y de los países de primer mundo, disciplina…
La disciplina en los hogares y en las escuelas no es cuestión de interpretación o de antojos. Los padres de familia, los que son responsables, saben a lo que me refiero. El presidente Bukele lo sabe a la perfección y es por eso el porqué de sus decisiones acertadas, como en todo lo demás, en el tema educativo.
Los directores y maestros habían perdido toda autoridad en el sistema educativo instaurado por ARENA y el FMLN. Trabajaban con miedo a la muerte ante las amenazas de las maras y pandillas. Los ministros de Educación de esos gobiernos los obligaron a matricular asesinos. Los docentes honestos saben a lo que me refiero.
Entonces luego de esos cambios de 180° que el Gobierno de Nayib ha dado y está dando en todos los aspectos sociales, ¿qué nos depara 2026 en educación?
El gran orgullo del «vaso de leche» ¿era suficiente para efemelenistas?
Esto escribió, entonces, uno de los medios «incómodos»: «La leche nunca llegó a los niños más pobres del país, como decía la propaganda gubernamental. El Vaso de Leche, uno de los principales programas sociales de los dos gobiernos del FMLN, lejos de acortar la desigualdad la acentuó allá adonde más se necesitaba. El programa, creado para nutrir a los niños de las escuelas públicas de El Salvador, tampoco redujo la desnutrición. Sus responsables lo achacan a la falta de presupuesto».
Ningún Gobierno anterior puede llegar a los pies al presupuesto que el presidente Bukele ha destinado, desde 2019, a la educación, ni a sus decisiones en favor de la formación de los salvadoreños.
¿Y las maras y pandillas que controlaban todo el territorio nacional, las escuelas y dictaban las políticas públicas? Que el pueblo honrado responda. Nueve de cada 10 salvadoreños no están dispuestos a regresar al sistema de terror, de sangre, del poder fáctico y sus partidos políticos. Volver al pasado, jamás.
Los mareros y pandilleros ya no dictan las políticas públicas de nuestro país.
Entonces, en educación, ¿qué esperar de Nayib para 2026?






