Las relaciones ahora son más difíciles porque pocos se toman el tiempo de enamorar; las conversaciones se convierten en textos cortos, las llamadas en pretextos y los sentimientos en indirectas.
La palabra «amor» se utiliza fuera de contexto, la inseguridad se volvió una forma de pensar, los celos en hábito, engañar en accidentes y ser lastimado es algo natural.
Siempre he dicho que todos nos merecemos absolutamente lo mejor y nada menos. Todos merecemos a alguien estable, con quien puedes irte a dormir sin preguntarte si mañana te va seguir queriendo o no. Alguien que opte por perder su orgullo y no perderte a ti. De quien ser prioridad y no opción, alguien que te dé tu lugar. Te mereces sinceridad, amor y ante todo respeto.
Al final, el amor cruzará huracanes y tormentas; no todas las tormentas vienen a desordenar tu vida, algunas vienen a limpiar el camino. Siempre viene algo mejor, con menos problemas y con más amor. Cuando la vida te regala personas extraordinarias cuídalas, no regresan.
Nunca se sufre por amor, se sufre por desamor, desencanto e indiferencia, pero nunca por amor. El amor no lastima… las que lastiman son las personas que no saben amar.
Por ello, hay que comer el doble, correr el triple, reírse sin límites y amar con locura.
Quédate con ese amor que te dé respuestas no problemas; seguridad, no temor; confianza y no más dudas; quien construya, te impulse, que sume y que te haga mejor.
Los amores pueden terminar en una noche, que el «nunca más» se cumple y que el «para siempre» siempre termina. El que quiere, lo puede, lo logra y siempre lo consigue. El que se arriesga, no pierde nada, ya que el físico atrae, pero la personalidad enamora.
El amor no es un tema de cantidad, sino de calidad. No lo busquemos, pero si se nos cruza en el camino y lo encontramos, que no te quieran mucho, por favor, que te quieran de verdad.
Hechos y acciones, no palabras. No es necesario mostrar belleza a los ciegos ni decir verdades a los sordos. Basta con no mentir al que te escucha ni decepcionar al que confió en ti. Las palabras conquistan temporalmente, pero los hechos, esos sí nos ganan o nos pierden para siempre.
Díselo. Si piensas en ella, díselo; si sabes lo que sientes, díselo; si le debes una explicación, díselo; si te hace feliz, díselo; si no quieres perderla, díselo; si puedes verla cuando cierras los ojos, díselo; si tiemblas al verla, díselo; si te quita el aliento, díselo; si te da alegría en tu vida, díselo; si la admiras, díselo. Díselo y nunca pierdas ni un solo segundo.
Frida Kahlo decía: «Si yo pudiera darte una cosa en esa vida, me gustaría darte la capacidad de verte a ti mismo a través de mis ojos. Solo entonces te darás cuenta de lo especial que eres para mí».
Miren hacia arriba, miren hacia abajo, miren hacia su lado, miren hacia atrás, miren hacia adelante; admiren a Dios ante todas las cosas, admirémonos a nosotros mismos, admiremos a nuestra pareja a nuestro lado, admiremos a nuestros padres y admiremos el gran futuro que nos espera.
Es amor, pero también admiración.





