La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina que puede presentarse en escapes leves, abundantes, constantes o esporádicos. Una condición puede afectar a cualquier persona y a cualquier edad.
De acuerdo con la ginecóloga y obstetra Mairena Méndez, la incontinencia es más común en mujeres que en hombres, llegando a alcanzar un 30 % de prevalencia entre las féminas.
También varía con la edad, pues se ha calculado que afecta a un aproximado de 25 % de mujeres jóvenes, de entre el 44 % y el 57 % en edad madura y la posmenopausia y hasta el 75 % de mujeres de la tercera edad.
«A veces es una condición y otras veces es una enfermedad, dependiendo de cuánto afecte la calidad de vida de la paciente, y menos del 50 % de las mujeres afectadas por incontinencia buscan tratamiento», dijo.
Existen diversos tipos incontinencia, debido a que influyen las estructuras anatómicas de las vías urinarias bajas con el funcionamiento normal del sistema urinario, donde se incluyen la vejiga y uretra.
También inciden los reflejos neurológicos intactos que involucran al sistema nervioso central y periférico, así como la capacidad funcional y cognitiva de orinar de acuerdo con la voluntad.
Uno de los tipos más comunes, que padece del 50 % al 70 %, es el intrauretral, que se produce debido a alteraciones en el suelo pélvico, generando un escape de orina cuando el cuerpo somete a algún esfuerzo físico.
«Otros factores son el embarazo, la tos crónica, el envejecimiento, la obesidad o el debilitamiento de la musculatura […]. Las mujeres son más propensas a experimentarla, y puede manifestarse en diferentes etapas de la vida, como durante el embarazo o la menopausia», agregó la especialista.
También está la extrauretral, causada principalmente por una conexión anormal entre dos partes del cuerpo, ya sea entre uretrovaginales, vesicovaginales o la implantación ectópica de un uréter en la vagina o uretra.
Otro de los tipos de incontinencia es la de por rebosamiento, que se caracteriza por la liberación constante de pequeñas cantidades de orina por una vejiga excesivamente llena.
«Por rebosamiento incluye pequeñas gotas constantes de orina que se liberan de manera inadvertida, incluso sin sentir la necesidad de ir al baño», detalló.
DIAGNÓSTICO
¿Cómo saber si se padece incontinencia urinaria? Lo indicado es realizar un diagnóstico, que implica una evaluación médica completa para determinar la causa subyacente y el tipo específico de incontinencia.
El profesional recopila información detallada sobre los síntomas, duración, factores desencadenantes, patrones de micción y cualquier factor de riesgo relevante.
Además, realiza un examen físico para evaluar la salud en general, así como identificar posibles problemas en el área genital, abdominal y neurológica.
«Como parte de la evaluación se realizan análisis de orina para descartar infecciones y otras afecciones. Además, se pueden llevar a cabo pruebas de función renal, y en algunos casos se realizan pruebas de imágenes como ultrasonido, resonancia magnética o estudios urodinámicos para evaluar la estructura y función del tracto urinario y la vejiga», apuntó Méndez.
FACTORES
Como se expresó anteriormente, esta condición o enfermedad puede afectar a cualquier edad, pero existen ciertos factores que aumentan el riesgo. Uno de ellos es que las mujeres tienen más probabilidad de sufrir incontinencia de esfuerzo por el embarazo, el parto, la menopausia y la anatomía femenina normal.
No obstante, los hombres con problemas en la glándula prostática tienen un mayor riesgo de padecerla. También está involucrada la edad, ya que los músculos de las vejigas y las uretras pierden fuerza.
«Otros factores que se deben de tomar en cuenta es la obesidad, ya que el peso aumenta la presión sobre la vejiga y los músculos circundantes, así como el tabaquismo, la menopausia, las cirugías, los antecedentes familiares, algunas enfermedades como la diabetes, agentes farmacológicos [diuréticos, anticolinérgicos y bloqueadores alfaadrenérgicos] y el consumo de cafeína y alcohol», expresó Méndez.
¿Se puede prevenir? Sí, siempre y cuando se adopten medidas que fortalezcan los músculos del suelo pélvico, se mantenga un estilo de vida saludable y se reduzcan factores de riesgo.
«Entre las estrategias de prevención están los ejercicios de Kegel, mantener un peso saludable, evitar el tabaquismo, cafeína y alcohol, controlar la ingesta de líquidos. Además de controlar enfermedades como la diabetes, realizar ejercicios y consultar a un profesional de salud», indicó la obstetra.
Es importante consultar a un profesional cuando experimente una pérdida súbita del control sobre la vejiga sin causa aparente, dolor o molestias al orinar. Si hay cambios significativos en los hábitos normales de micción, al presentar signos de infección del tracto urinario, ardor o fiebre al orinar.
TRATAMIENTO
Esta condición se puede abordar mediante diversos tratamientos adaptados a la causa subyacente y la gravedad de los síntomas.
Con lo primero que se inicia es el cambio en el estilo de vida, es decir, mantener un peso saludable, evitar el tabaquismo y limitar la ingesta de cafeína y alcohol, ya que pueden irritar la vejiga y establecer hábitos regulares de micción.
Así como un entrenamiento de la vejiga donde establecen horarios regulares para ir al baño, se recomienda aumentar gradualmente los intervalos entre las visitas al baño para entrenar la vejiga y retener la orina por más tiempo, lo cual se logra mediante técnicas de relajación.
«Se pueden utilizar los ejercicios de Kegel para fortalecer los músculos del suelo pélvico, es decir, contraer y relajar los músculos, ya sea por indicación médica o por fisioterapia. Otra de las opciones son los medicamentos, los dispositivos médicos como el uso de dispositivos de soporte vaginal conocido como pesario de continencia. En casos más graves se utiliza la cirugía», dijo Méndez.
Detalló que, cuando no se aborda adecuadamente esta afección, se puede llegar a diversas complicaciones que afectan la calidad de vida de las personas.
Entre los casos graves está la infección del tracto urinario por la humedad constante en la zona genital, que puede favorecer el crecimiento bacteriano, la dermatitis y diversos problemas cutáneos, ya que la exposición de la orina puede causar irritación en la piel.
También se pueden sufrir impactos emocionales y psicológicos, experimentar limitaciones en la vida diaria por la preocupación constante por los escapes de orina y problemas de sueño.
Si desea agendar una cita con la ginecóloga y obstetra Mairena Méndez, puede visitarla en su clínica, ubicada en el Instituto de Ojos, sucursal Escalón, en el segundo nivel, local 7, en la 83.a avenida sur y calle Juan José Cañas, en la colonia Escalón, o puede llamar al 7309-6966.







