¿Qué es diáspora? Conjunto de comunidades de un mismo origen o una misma condición establecidas en distintos países.
Al menos 2.5 millones de salvadoreños están viviendo en Estados Unidos. La cantidad más grande se concentra principalmente en los estados de California, Texas, Nueva York, Maryland y el Distrito de Columbia. Así también otra cantidad mínima está viviendo en otros países, como Canadá, Australia, Costa Rica, México, Panamá, España, Italia y Suiza.
Washington, Maryland y el norte de Virginia es actualmente la única área metropolitana en todo el país en la que los salvadoreños son la mayoría entre los hispanos; la mayoría se concentra en los suburbios en el norte de Virginia y Maryland.
La diáspora salvador
eña es un agente de desarrollo para nuestro país y ha contribuido mucho a fortalecer nuestra economía, a través de las remesas que envía a sus familiares para complementar el faltante de la canasta básica, lo cual ha permitido una economía a flote.
¿Cuáles son los derechos que la diáspora anhela en El Salvador?
En vista de la invaluable labor que hace por nuestro país, mejorar y dignificar la vida de sus seres queridos, también existe la nostalgia de sentirse lejos de su tierra, desprotegida e incapaz de tomar decisiones que impacten el desarrollo del país.
Platicando con Salvador Montalvo, empresario radicado en Canadá, con quien hemos encontrado puntos en común con respecto a este tema, analizamos lo siguiente:
Si hay más de 2 millones de salvadoreños en el exterior, lo justo sería que estos tuvieran sus propios representantes en la Asamblea Legislativa, y que esa representación vele por mejorar las condiciones de nuestros hermanos en los diferentes países, tomando como ejemplo la razón poblacional que existe en los departamentos del país y cómo esta, con una cantidad menor de ciudadanos, tiene derecho a ciertas cantidades de diputados.
Al mismo tiempo conceder un derecho de cuatro diputados que representen a la diáspora, lógicamente esto implicaría cambiar de 84 diputados a 88, y esto significaría una reforma constitucional —podríamos aprovechar que se está trabajando un paquete de reformas e incluirla ahí—. Es importante que estos diputados sean genuinos de la diáspora.
De lo antes expuesto, puedo destacar que la propuesta más anhelada de la diáspora es tener su representación legislativa en El Salvador, que represente a nuestros hermanos que están en diferentes países y que por su trabajo y esfuerzo contribuyen a nuestro desarrollo con el aporte económico, que sumado es una buena base económica nacional.
Considero de justicia aumentar cuatro diputados que representen a la diáspora en la Asamblea Legislativa, lo cual debería hacerse en una reforma constitucional. De esta manera se podría trabajar una agenda más real y de protección para nuestros hermanos radicados en los diferentes países del mundo, que sientan que aunque estén lejos de su país, El Salvador los está abrazando desde la distancia y está interesado en protegerlos y recibirlos con alegría cuando deseen regresar.





