La feligresa Leana Quintanilla de Sánchez describió a Francisco como el papa de la eterna alegría y calidez humana. La salvadoreña emprendió un viaje al Vaticano en junio de 2019 para visitar al que fue nuncio apostólico en El Salvador, León Kalenga Badikebele, porque estaba enfermo, pero mientras se trasladaba este perdió la vida y fue así como participó en la misa de cuerpo presente oficiada por el sumo pontífice.
Badikebele fue nuncio de 2013 a 2018, en El Salvador, y posteriormente se convirtió en nuncio apostólico en Argentina, pero de Sánchez que asiste a la Nunciatura Apostólica de San Salvador le tomó cariño y por eso cuando se enfermó decidió irlo a saludar. Sin embargo, una vez aterrizó en el Vaticano se dio cuenta que había perdido la vida y se quedó al funeral.
Badikebele había sido convocado por el papa para una reunión anual de todos los nuncios del mundo, con el objetivo de «examinar con ojos de pastores la vida de la Iglesia y para reflexionar sobre vuestra delicada e importante misión», según parte del discurso que preparó el papa.
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En esa convocatoria el nuncio se realizó un chequeo médico, fue ingresado en el hospital y a los días falleció.
Con la tristeza porque murió una persona querida, Sánchez también recuerda esa misa en una capilla de la basílica de San Pedro como un momento especial.
Después del Evangelio, el papa habló sobre mantener la confianza de la resurrección y agradeció la entrega y trabajo del nuncio. Todos sus palabras las escuchó estando solo a dos filas de distancia.
«El papa irradiaba a Cristo. Cuando uno está frente a él se siente que allí está Cristo, porque tenía una alegría muy grande, es algo que no se puede explicar. Uno sale alegre y desea mejorar en la vida», compartió a «Diario El Salvador».
De acuerdo con la feligrés, el papa le tenía mucho aprecio a Badikebele, especialmente porque cuando estuvo en El Salvador se pudo realizar el proceso de canonización del santo Óscar Arnulfo Romero, en octubre de 2018.
Además, con su visita se dio cuenta de que Francisco vivió lo que predicaba. Le comentaron que fue a visitar al nuncio en dos o tres ocasiones cuando estaba en el hospital y se dio cuenta que los cardenales y los nuncios se sentían como una familia.
«Al papa le gustaba abrazar y era muy cercano», dijo.
Para Sánchez el papa fue un pastor sencillo, paciente, abierto a otras iglesias y enseñó que la Iglesia católica también está abierta para todos.
«Para amar a Jesús hay que conocerlo» y «reza por mí», son dos frases del papa que llevará en su memoria.
«Ahora, papa, que nosotros rezamos por ti, intercede tú por nosotros», sostuvo.
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