El Centro Histórico de San Salvador se ha convertido no solo en un imán de inversiones, nacionales y extranjeras, sino también en el destino de moda. Compite con las playas como el lugar más visitado en el país, lo que es un ejemplo claro de la importancia que ha adquirido, sobre todo si se toma en cuenta también que está por encima de otros atractivos turísticos, como las montañas, los bosques cafeteros o los sitios precolombinos.
Gracias a esa amplia variedad de oferta turística, El Salvador acaba de ser designado como Próximo Gran Destino por la revista especializada en turismo «Matador Network».
«El Salvador, que alguna vez fue conocido por su violencia e inestabilidad, ha experimentado una transformación notable, desprendiéndose de su reputación de peligroso y emergiendo como uno de los destinos más seguros de América Central», reseña el sitio web.
Matador Network es una plataforma de viajes que reúne a escritores y editores para explorar destinos, generando contenido sobre experiencias de viaje. Es decir, se hacen investigaciones sobre tendencias turísticas. Fruto de ello es que El Salvador despunta como el nuevo gran destino a visitar, a escala mundial.
El sitio destaca al presidente Bukele como el líder de las transformaciones, y si bien retoma «el alto costo» para combatir a las pandillas (según los críticos del Gobierno), reconoce que el pueblo apoya todas las medidas porque ha permitido que haya más negocios centrados en el turismo, ya es posible pasear de noche por las calles, hay paz en lugar de caos y, en definitiva, «se siente segura explorando la increíble naturaleza y cultura del país».
Los que han criticado la conquista de la paz y la tranquilidad en El Salvador han llegado a señalar que se ha logrado encarcelando a decenas de miles de personas, haciendo que el país tenga la tasa de encarcelamientos más alta del mundo, por encima de Estados Unidos.
Pero eso es perfectamente entendible cuando se dimensiona correctamente. El país estaba tan grave que tenía decenas de miles de criminales sueltos. Ahora que más de 80,000 integrantes y colaboradores de pandillas están presos, el país tiene una tasa de 1.8 homicidios por cada 100,000 habitantes. En los peores años de las administraciones de ARENA y del FMLN, la tasa llegó a superar los 100 por cada 100,000 habitantes.
La radical transformación lograda por el presidente Bukele se basa en la seguridad, pero está dando frutos en el campo económico.






