El lunes, el presidente Nayib Bukele anunció el inicio formal de la compra anticipada de deuda externa, una estrategia financiera que le permitirá a El Salvador ahorrarse entre $100 millones y $150 millones en el pago de intereses de bonos y, de paso, borra de tajo las maliciosas campañas de oscuros sectores nacionales e internacionales que indicaban que el país se encontraba en una situación de impago.
Es de destacar que la recompra anticipada de la deuda es un proceso voluntario. Cualquier acreedor de bonos salvadoreños puede aceptar o esperar el final del vencimiento para pedir su remisión.
El presidente Bukele anunció que hay una oferta pública de compra de la deuda con vencimiento entre 2023 y 2025, lo que suma un total de $800 millones. De entrada, el país cuenta con un fondo de $360 millones provenientes del Fondo Monetario Internacional (FMI) como parte de los derechos especiales de giro (DEG) entregados a los miembros del organismo multilateral para ejecutar durante la pandemia por la COVID-19. Además, hay otros fondos disponibles y pendientes de desembolso del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Centroamericano de Integración Centroamericana (BCIE).
El mecanismo de recompra de deuda externa cumple todas las reglas internacionales y no vulnera ninguna condición con los actuales acreedores de bonos, pues se trata de una oferta pública y voluntaria que guarda todas las disposiciones del mercado, por lo que estos pueden tomar o declinar la oferta.
Nunca en la historia nacional un Gobierno había buscado alternativas en el mercado bursátil internacional para reducir el impacto de la deuda externa, dedicándose únicamente, en las administraciones de ARENA-FMLN, a incrementar cada vez más y más los compromisos crediticios salvadoreños.
El solo anuncio del presidente Bukele sobre la compra anticipada de la deuda hizo subir el precio de los bonos salvadoreños al tener noticias positivas sobre la liquidez para honrar la deuda, cuya percepción había caído debido a campañas ejecutadas por opositores, basadas en datos erróneos o decididamente falsos. De modo que ahora, ante una realidad que elimina la posibilidad del impago, los acreedores aumentan la confianza en los instrumentos financieros respaldados por el Estado salvadoreño.
El Gobierno demuestra su estricto cumplimiento con los compromisos internacionales mientras le cumple al pueblo salvadoreño con niveles históricos de seguridad, mejor manejo de la pandemia del coronavirus, altas perspectivas de crecimiento, construcción de nueva y moderna infraestructura vial y mejores condiciones de vida.





